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ANÁLISIS

METAL GEAR SOLID: SNAKE EATER 3D

Snake nunca vio la jungla ni sintió la presencia del enemigo con esta fidelidad. ¿Cómo has vivido MGS en los últimos años? Descubre si la nueva dimensión es suficiente para ti.

Cuando les preguntamos recientemente, los miembros de CD Projekt que nos hablaban de su Witcher 2 conseguían resumir en una palabra el paso de su juego de PC a Xbox 360. "Adaptación", lo llamaban. El término "port" se rechazaba, porque los ajustes realizados en la versión de consola lo diferenciaban notablemente del original. Aunque teniendo en cuenta el trasfondo literario de la franquicia, uno podría pensar que "adaptación" también tiene una elocuencia que encaja perfectamente.

Tanto la referencia como la terminología vienen a la mente cuando juegas a Snake Eater 3D.

Y eso que el juego ha tenido que andar cuesta arriba desde el principio. Se trata del segundo re-lanzamiento del juego en muchos meses. Y para los que se hicieron con la versión para consola doméstica Metal Gear Solid HD Collection el mes pasado, siempre queda la pregunta: más allá de la portabilidad, ¿dónde está el atractivo para comprarlo?

Metal Gear Solid: Snake Eater 3D
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Para los que sólo juegan en portátiles, la respuesta sería fácil: sólo con la fuerza del 3D, esta entrega se ve como la versión definitiva del clásico moderno.

Sin embargo, como todos sabemos, el aspecto no lo es todo. Siguiendo con los ojos, si miramos de cerca, descubrimos que esta adaptación no deja de presentar algunas faltas.

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Como pasó por ejemplo en Ocarina, los entornos selváticos de Metal Gear Solid sacan muy buen partido de ese deslizador que hay a un lado de la pantalla. Y aunque los nuevos retoques cosméticos mantienen tu apreciación todo el rato (el dominio de Kojima de las cutscenes nunca se vio tan bien, los intercambios de Codec cobran vida), es la inmersión añadida con el escenario la que te atrapa totalmente en esta historia de la Guerra Fría de espionaje, traición y venganza.

Metal Gear Solid: Snake Eater 3D

Sentirás la necesidad de quitarte las briznas de los ojos o entornar la vista cuando atravieses zonas de hierba alta arrastras. De equipar los binoculares y escudriñar cada nueva localización.

La dimensión que han incorporado potencia esos momentos en los que los soldados patrullan a dos metros de tu escondite.

Teniendo en cuenta que, durante la mayoría del tiempo, Snake Eater cambia la uniformidad y el frío acero de las bases militares y los petroleros por las irregularidades de los bosques, ciénagas y junglas, la aumentada percepción de la profundidad junto a los sorprendentes altavoces de la 3DS (los auriculares vuelven a ser obligatorios) aportan credibilidad al mundo, más allá de las áreas a las que te limitas.

Metal Gear Solid: Snake Eater 3D

Aun así, la ilusión no consigue totalmente su objetivo. Los años que han pasado desde el lanzamiento provocan una valoración mucho más crítica de las pequeñas secciones iniciales del juego. Pese a los exteriores, este parece el Metal Gear Solid más claustrofóbico de todos.

Colarte por estas zonas no es tan fácil con un esquema de control que, aunque se ha diseñado intuitivamente, dista mucho de la perfección. Sin no usas el Botón Deslizante Pro, la cámara está destinada a los cuatro botones frontales, y la respuesta digital no es capaz de traducir los suaves movimientos del analógico que hacen falta: un enorme estorbo cuando llegan los tiroteos.

Y aunque la mayoría de combates llegan como un recurso de última hora, la dificultad a la hora de alinear los disparos va en contra de la supuesta experiencia de Snake en el campo. Aquí es donde las consolas caseras superan a la 3DS con un sistema de control más suave (quitando a los que tengan el Botón Deslizante Pro).

Metal Gear Solid: Snake Eater 3D

En el cuerpo a cuerpo funciona mucho mejor, iniciando con los botones de los índices y decidiendo muerte o derribo con la cruceta. Lo mismo para seleccionar, equipar y utilizar objetos o armas, mapeados a los lados de la pantalla táctil y accesibles fácilmente con los pulgares.

Snake Eater no es nada indulgente. Después de tres juegos, la sustracción de un sensor de movimiento siempre activo, de los campos de visión evidentes y de las rutas de las patrullas era una concesión obvia para la adaptabilidad de los jugadores a la franquicia. Pero por separado, o para nuevos jugadores, MGS3 es una pesadilla.

Sin embargo, Snake Eater también es una de las entregas más finas de la franquicia. La ambientación en la Guerra Fría se aparta de las enrevesadas líneas argumentales que acostumbra la serie y mantiene el relato factible.

Metal Gear Solid: Snake Eater 3D

Es una pequeña Apocalypse Now que, sin cargarse las míticas escenas de cine de Kojima, te mantiene enganchado lo suficiente como para querer sobrellevar los problemillas de control (o incluso invertir en un Botón Deslizante Pro) para saber cómo acaba la historia.

Así que para la mayoría de los usuarios de Nintendo 3DS se trata del cartucho más cinematográfico que pueden meter ahora mismo en su consola, pero que tengan en cuenta el tiempo que hace falta para aclimatarse al sistema de control y/o que requiere un accesorio adicional (previo pago) para disfrutarlo como es debido. Para los que ya tienen Snake Eater como parte de la recopilación HD, ¿merece la pena volver a picar?

Es una pregunta que requiere otra pregunta para contestar: ¿qué era de MGS fue tu preferida? Si es la dureza de Snake Eater, entonces sí, merece la pena revivir el clásico de Kojima de una forma completamente nueva.

07 Gamereactor España
7 / 10
+
Visualmente impactante, genial audio que pide auriculares, historia cautivadora, buenas mecánicas de camuflaje, la adaptación se beneficia de las posibilidades de la consola.
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El control de cámara puede desesperar, curva de aprendizaje inicialmente puñetera, muchas escenas de corte, en retrospectiva tiene un diálogo torpe.
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