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ANÁLISIS

DIABOLICAL PITCH

En Kinect puedes encontrar juegos de baile, juegos para niños, party games de Star Wars... y un genial arcade que mezcla los shooter con el béisbol, las ferias, el infierno y las máquinas tragaperras.

Llevaba razón Akira Yamaoka: Diabolical Pitch es una recreativa. Lo más importante es la puntuación, las partidas son cortas y rápidas, hace ruiditos, se juega de pie... y requiere bastante espacio.

Pero que este concepto no te decepcione si eres un fan de Grasshopper Manufacture, pues es una recreativa al estilo Suda51. Aunque obviamente no tiene tanta profundidad como sus habituales aventuras, este juego huele a saltamontes por todos lados. No falta el personaje fracasado, ni las líneas de diálogo marca de la casa. Por supuesto, encontrarás situaciones entre cómicas y aterradoras, escenarios de pesadilla y enemigos retorcidos.

Diabolical PitchDiabolical Pitch
Diabolical Pitch

Tampoco falta a la cita la parodia/homenaje a los estereotipos nipones y americanos. Después de varios asesinos frikis, y justo antes de la cheerleader mata-zombis, Diabolical Pitch estrena un nuevo baño de sangre en el típico recinto ferial "del Condado", protagonizado por una vieja gloria del béisbol: el amigo McAllister.

En lugar de algodones de azúcar y niños histéricos, esta feria supone un desfile infernal de muñecos-animales poseídos y trampas letales. Menos mal que nuestro pitcher se hace con un nuevo brazo ortopédico y una especie de vaca le anima a machacar a esas criaturas: genial excusa para que vuelva a sentirse una estrella. Pero no hablaremos más de la historia, porque aunque conserva el estilo GhM y se desarrolla con los momentos surrealistas e increíbles que cabría esperar, ya hemos dicho que aquí no importa tanto, porque lo que hay que hacer es matar muñecos diabólicos a pelotazos sin pensar demasiado.

Aquí entra en escena el Kinect. Después de unos menús bastante torpes (sobre todo cuando has probado Kinect Star Wars), la verdad es que las ideas de Grasshopper funcionan realmente bien con el aparato de Microsoft. Es evidente que todo el juego se ha imaginado partiendo de las posibilidades del sensor, pero además sin complicarse demasiado la vida; es decir, con movimientos sencillos y claros en su mayoría. Y como encajan muy bien con el repertorio de un pitcher y con la acción que se desarrolla en pantalla, al final la combinación es muy divertida y diferente a todos los juegos para este periférico.

El movimiento básico es lanzar bolas. Infinitas. Así reventarás al 90% de tus enemigos. Imita el gesto con la mano derecha y comienza a variar tu ángulo de disparo para atinar a los objetivos según vayan apareciendo. Salvo algunos fallos, en unos segundos estás decidiendo con precisión hacia dónde disparar (en realidad hay seis ángulos posibles), lo que te sumerge rápidamente en la acción. Los muñecos del demonio explotan, se desmontan o caen dejándote una curiosa sensación entre jugar al béisbol, jugar a lanzar pelotas en un juego de feria y disparar con un trabuco. O algo así.

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