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análisis

Sebastien Loeb Rally Evo

¿Qué tal corre el nuevo juego de rallies de Milestone? "Izquierda se cierra a ras, para derecha se abre..."

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Ganó el título de WRC nueve veces antes de retirarse con 37 añazos y es el mejor conductor de ralis de todos los tiempos: mejor que Tommi Colin, Burns, Solber, Ari, Carlos Sainz, Grönholm y el resto de leyendas de este loco deporte. Por eso, que le honren con este juego, justo al final de su carrera de ralis, nos parece genial. Hablamos de Sebastian Loeb, uno de los mejores talentos del motorsport, sin importar la disciplina. Bueno, puede que lo único que no se le dé bien sean los videojuegos.

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La desarrolladora italiana Milestone destaca el hecho de que Loeb participó en el desarrollo del título para lograr una experiencia de conducción verdaderamente realista. No obstante, esto no queda muy bien. ¿Por qué? Pues porque, por lo que sabemos, Loeb no sabe jugar a videojuegos. En una ocasión, estuvimos a su lado y le vimos probar uno de los primeros títulos de WRC y el talentoso multicampeón terminó la carrera chocándose en cada curva, una y otra vez. También fue asesor para Polyphony Digital durante el desarrollo de los rallies de Gran Turismo 5, una experiencia que, en entrevistas, Loeb tildó de "realista". No obstante, aunque parte de eso es marketing, los ralis de Gran Turismo 5 no eran realistas: eran más bien horribles y tan realistas como el mismísimo Burnout.

Sebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally Evo

Eso sí, las simulaciones físicas de Sebastien Loeb Rally Evo son mucho mejores que las de aquel título. De hecho, son mucho mejores que las que había en los cinco títulos oficiales de WRC que Milestone desarrolló. Es evidente que el estudio empezó desde cero, sobre todo con las físicas de los neumáticos, y han intentado encontrar ese difícil equilibrio entre una fricción perfectamente simulada y un ritmo más o menos gestionable. Ahora bien, los rallies son una locura del más alto nivel. Todos sabemos que es imposible simular al 100% en una experiencia de este tipo (como Dirt Rally o Richard Burns Rally) las velocidades que alcanzan los coches de WRC. Sencillamente, van demasiado rápido y nadie tendría el tiempo suficiente para reaccionar. Por eso, solo un puñado de personas en el mundo es capaz de controlar un coche en una carretera estrecha rodeada por bosque y llevarlo a unas velocidades que le permitan competir en WRC.

Y es en este punto donde más nos quejamos. Hay algo que nos impide darle una nota más alta: la sensación de velocidad. En su gran mayoría, la experiencia da la impresión de estar a cámara lenta. A ver, seamos consecuentes, si conducimos un monstruo personalizado, como el Peugeout 208 Pikes Peak que Loeb utilizó para establecer un récord mundial, con 810 kg y 880 caballos, es lógico que el juego vaya lo suficientemente rápido. Sin embargo, si conducimos un coche de WRC con 330 caballos en una carretera superestrecha en Montecarlo, parece como si el coche estuviese estropeado y funcionase a media velocidad: es decir, que no proporciona esa intensidad sobrecogedora que tanto caracteriza a los ralis.

También entendemos que es un equilibrio complicado. Si es demasiado rápido, puede que las físicas parezcan sencillamente poco realistas, por eso hay que buscar ese balance: todo tiene que estar calculado fotograma a fotograma y el usuario tiene que sentir que controla el centro de gravedad del vehículo. Ahí reside el quid de la cuestión. Dependiendo de cuánto aceleres, el peso cambiará a los chasis del coche, mientras que los frenos proporcionan peso a los laterales del coche. Por eso, el cambio de peso también es difícil de simular. Si a estos aspectos le sumamos la forma en que reaccionan los neumáticos a la superficie y qué ocurre cuando los neumáticos se calientan y se desgastan, se nos presenta un conjunto de parámetros que hay que programar al dedillo.

Además, en este título, al igual que en juegos anteriores de Milestone, también están las tablas de consulta, en las que un algoritmo predeterminado te explicará, según la velocidad, temperatura de los neumáticos y gravedad, si el coche hará un subviraje o un sobreviraje. Si lo comparamos con, por ejemplo, Dirt Rally, esta clase de simulación es muy inferior al módulo preparado que te explica de forma detallada lo que le ocurrirá a los neumáticos del vehículo. No obstante, a pesar de esto, las físicas de Sebastien Loeb Rally Evo son un gran paso adelante para Milestone. La experiencia logra dar la impresión de que controlas el coche, de que no está flotando por la superficie (como sucedía en títulos anteriores de este estudio), y es relativamente fácil acostumbrarse a los distintos modelos de coche y clases de carrera.

Sebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally Evo
Sebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally Evo

Sin embargo, la sensación de velocidad no es lo que debería ser, y la falta de detalle en términos de mando y volante hace que Sebastien Loeb Rally Evo no logre poner al usuario al límite, no consigue mostrarle que está a milímetros de chocarse con esas velocidades. De nuevo poniendo a Dirt Rally como ejemplo, esta experiencia sí consigue recrear los peligros que tienen los ralis, al igual que WRC 5. Por otro lado, también hay que prestar atención a cómo está animado el coche (si prefieres la vista externa) y a cuánto tiembla, traquetea y se agita la cabina del conductor. Justamente en este aspecto, Sebastien Loeb Rally Evo tampoco se lleva el aprobado: el interior del vehículo está demasiado tranquilo. Al respecto, queremos alabar el deslizable que ofrecía Project CARS para escoger cuánto traqueteo queríamos sentir y creemos firmemente que a Sebastien Loeb Rally Evo le hubiese venido genial algo así.

El modo carrera está protagonizado por un novato de los ralis con el que tendréis que ganar competiciones y comprar nuevos coches para ir ascendiendo en las clasificaciones. La verdad es que casi todo lo que ofrece la experiencia, desde los gráficos de los eventos hasta los requisitos de vehículo y clase de cada reto, pasando por el seco y desapasionado narrador, nos recuerda a ese toque tan familiar de puro aburrimiento que tiene Gran Turismo 5. Lo único que falta es esa música de ascensor tan horrorosa y, afortunadamente, le agradecemos a los chicos de Milestone que no la hayan incluido en Sebastien Loeb Rally Evo.

De todas maneras, como decíamos, el modo carrera es estándar y normalito. No hay una sensación enorme de progresión y no está presentado de forma que te incite a seguir jugando, pero funciona bastante bien y está libre de 'bugs'. No obstante, al principio el 98% de los vehículos están bloqueados y pensamos que, a estas alturas, eso ya no debería de ser así.

Por otra parte, en el garaje hay más de 50 coches, entre los que podrás encontrar vehículos de JWRC, de PWRC, de WRC, de rallycross, de montaña y bestias del Grupo B. Además, existe una clara diferencia entre coches con distancias entre ejes cortas o largas, con tracción delantera vs. tracción a las cuatro ruedas y entre coches con distintos pesos, y las diferencias entre modelos estándar y monstruos sobrealimentados son suficientes. En concreto, a nosotros nos gustaron más los coches WRC de 2012 en adelante y nuestro favorito fue el Citroen DS3 de Loeb: este vehículo es fluido, sencillo, poderoso y fácil de predecir y de posicionar. La idea es que seáis estrictos y conduzcáis de manera económica con el coche del bueno de Sebastien (tal y como él conducía) y que no hagáis derrapes tipo McRae u os volváis locos como Ari Vataanen.

Sebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally Evo
Sebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally EvoSebastien Loeb Rally Evo

Lo peor son los coches de rallycross que están muy desequilibrados en la distribución de potencia. El torque es demasiado débil y la intensidad máxima es demasiado alta, por lo que no logra ser realista en absoluto. Derrapar y salirse con estos coches saliendo de una parada es prácticamente imposible, pero en el momento en que pasas de 90 km/h es casi inevitable. Resulta bastante evidente que, durante el desarrollo, no se centraron demasiado en este modelo de coches.

Además del modo carrera, también podrás correr ralis individuales, etapas, cronos o disfrutar con la carrera profesional de Loeb, eligiendo los mejores momentos de los incontables triunfos de este veloz francés. Este último modo se llama "Loeb Experience" y es lo mejor del título, porque ofrece una perspectiva única de su carrera y no solo para los no iniciados que únicamente conocen el éxito de Sebastien por lo que sale en los periódicos. Antes de cada parte de este modo, se muestra una entrevista con Loeb en la que habla abiertamente de cómo se sintió, qué pensó, cómo pintaba el rali en el momento de la carrera, etc. En realidad, podría haber sido un aspecto poco importante más, pero las interesantes y amables anécdotas de Sebastien y las descripciones detalladas de cómo experimentaba el coche o cómo se enfrentaba a las etapas y a los competidores hacen que sea algo genial.

Concretamente, nosotros ya lo hemos jugado dos veces y hemos escuchado palabra por palabra todo lo que Sebastien tenía que decir. Su humildad y su increíble conocimiento del deporte nos ha dejado hambrientos de más ralis y es, desde luego, algo que el resto de desarrolladoras tendría que intentar incluir en sus experiencias. Para poder crear una atmósfera de carreras, es importante construir alrededor de las competiciones un marco con un toque propio del género. Los usuarios queremos sentirnos como verdaderos pilotos de carreras y no saltar entre menús estáticos.

Desde el punto de vista gráfico, Milestone siempre ha estado bastante por detrás de sus competidores, sobre todo de Turn 10 y Codemasters. También hay que tener en cuenta que el estudio italiano es mucho más pequeño que los otros dos gigantes y que sus presupuestos también son mucho menores que lo que está dispuesto a pagar Microsoft cuando Turn 10 empieza el desarrollo de un nuevo Forza Motorsport. Dicho esto, Sebastien Loeb Rally Evo es mucho más bello que Ride o WRC 4. En ocasiones, incluso es muy decente gráficamente, sobre todo cuando el sol pega fuerte en las colinas de gravilla de Mexico. No obstante, en otras ocasiones también se observa un poco de desequilibrio y son justamente esos momentos los que demuestran lo verdaderamente atrasado que está el motor gráfico del estudio.

Por otra parte, cuando hay mucha luz solar que reduce un poco las texturas de baja resolución, el juego parece horriblemente plano, como de PS3. Además, con esos gráficos antiguos y poco exigentes de los que hablábamos antes, uno se esperaría unos tiempos de carga más bien cortos, pero no es así. De hecho, no hemos jugado todavía a un título en PlayStation 4 o Xbox One (más allá de Ride) que tenga unos tiempos de carga tan largos: esperar 90 segundos para que cargue una sección no es normal y, al igual que en Ride, al final acabas esperando más de lo que en realidad juegas.

El audio también deja bastante que desear. En comparación con Dirt Rally y WRC 5, la experiencia Loeb es claramente inferior en términos de ruido del motor y efectos de choque (como cristales rotos, abolladuras de chapa o neumáticos pinchados). Por ejemplo, en WRC 5, el rugido de los motores ofrecía una sensación de pura fuerza, mientras que en Sebastien Loeb Rally Evo suena como si alguien golpease un cartón de leche con los dedos. Los sonidos del motor son demasiado débiles sin el rugido o el ruido mecánico que sí se encuentra en WRC 5.

En general, la experiencia es heterogénea. Es evidente que hay aspectos que nos encantan: el modo Loeb Experience está lleno de entusiasmo y buena investigación, y proporciona una imagen perfecta de uno de los mejores pilotos de ralis de todos los tiempos. También nos gusta mucho la sensación que dan los coches en la carretera y la presentación general. No obstante, los eternos tiempos de carga, el audio más bien vacío y la falta de velocidad son los principales factores que impiden que Loeb alcance un lugar más alto en el podio final.

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07 Gamereactor España
7 / 10
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Mola que esté basado en Loeb; se nota que las físicas han mejorado, y la presentación es decente.
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Le falta sensación de velocidad; el audio es flojo y los tiempos de carga son muy largos.
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