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análisis

Layers of Fear

La obsesión de un artista por conseguir la obra perfecta en una experiencia laberíntica al borde de la locura.

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El Resplandor (The Shining) sigue siendo toda una obra maestra, una gran referencia en el mundo del cine. Y si bien es sabido que la dirección que tomó Stanley Kubrick para adaptación a película no fue del gusto del autor de la novela original, Stephen King, lo cierto es que empleó algunos recursos y motivos que dejaron su huella imborrable en el género hasta estos días.

Del mismo modo que Kubrick cambió el género del cine de terror en la gran pantalla hace más de treinta años, podría decirse que el género del terror en los videojuegos está experimentando un cambio parecido, al menos en la forma en que los diseñadores, guionistas y desarrolladores cuentan y estructuran sus historias. Donde antaño el miedo en los videojuegos lo provocaba el uso y abuso de zombis, muertos vivientes, apariciones o criaturas espeluznantes, el terror moderno procura crear una sensación de pérdida en el jugador, situándole en bucles infinitos que generan confusión en quien se atreve a explorarlos. Los sustos puntuales, el 'shock value', ya no los producen tanto los monstruos que habitan lugares de fantasía; la tensión más sostenida se busca ahora en los escenarios en sí, normalmente hogares familiares y/o con una estructura laberíntica, cambiando las formas y las apariencias.

Entre los primeros exponentes de esta nueva apuesta está por supuesto la famosa demo de Silent Hills, titulada P.T., y en la que el terror surgía del agobio de recorrer un pasillo de una casa antigua hiperrealista en bucle infinito, acompañado de un ingenioso diseño de audio para buscar inquietudes. Luego llegó el The Park de Funcom, y ahora hay otros proyectos en desarrollo como Allison Road de Lilith o Visage de SadSquare Studio. Finalmente, pero no por ello inferior, tenemos Layers of Fear, el nuevo trabajo del estudio indie Bloober Team, que acaba de salir para PC, PS4 y Xbox One.

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Layers of Fear es un juego conducido por la historia y que se vive íntegramente en la primera persona. Y si empezábamos hablando de la película de Jack Nicholson es porque este título tiene varias cosas en común con El Resplandor de Kubrick. Justo como el inestable escritor Jack Torrance, el juego de Bloober está protagonizado por un artista obsesionado por completar su obra perfecta y definitiva, la que le convertirá en el pintor más importante de su tiempo.

Esto se convierte en un tormento insoportable que pronto lo lleva a la locura, socavando la relación con su familia y permitiendo al jugador descubrir las distintas fases que llevan a este hombre hacia el abismo sin retorno. Las mecánicas de juego -que no gustarán nada a los detractores de los denominados 'walking simulator'- se reducen a unas cuantas acciones simples, como por ejemplo abrir y cerrar cajones y armarios, encontrar objetos, resolver puzles sencillos (algunos de los cuales son realmente buenos, pero no estropearemos aquí) o recoger ítemes y coleccionables. En particular, la última actividad representa un buen motivo para invitar al jugador a echar una segunda partida, una vez saciado el apetito por descubrir los aspectos narrativos del juego.

Aparte de las varias secciones 'scripted' que siguen un estricto guión preparado en cada capítulo -esta sí, una de las mayores flaquezas del juego- una idea que reduce la sensación de miedo de Layers of Fear es que el personaje principal no puede morir. Si bien una de las piedras angulares del género es el temor de encontrarse con alguien o algo que llevará al jugador a la muerte o contra un desafiante obstáculo en su camino, en el juego de Bloober este concepto se evita por completo, lo que convierte a los usuarios en más telespectadores interactivos bastante pasivos que en verdaderos participantes activos. Esta es otra tendencia actual en los juegos: el testigo en lugar del actor.

Dicho esto, la verdad es que la ambientación irreal que se respira desde los primeros momentos de Layers of Fear puede ser muy satisfactoria para los fans del género. En la piel del protagonista -aún más perturbador por su cojera, que le obliga a caminar con más cuidado por los pasillos y habitaciones de su vieja casa- se va siguiendo la estructura por capas a la que alude el título, todo cubierto con un fascinante diseño artístico. Y para amplificar la sensación de alienación y la caída irremediable hacia la locura del personaje, el estudio también se ha esforzado especialmente en el diseño sonoro, un aspecto que sin duda tiene un papel muy importante en este tipo de experiencias inmersivas. En este sentido, recomendamos jugar a Layers of Fear con un buen par de auriculares (o con un sistema decente de sonido envolvente), para no perder ni una de las pistas sonoras, algo que aportará mucho valor a la partida como un todo.

En cuanto al apartado técnico hemos jugado a la versión de PlayStation 4 y estamos bastante contentos. Aunque los tiempos de carga son pesados -sobre todo a la hora de pasar de capítulo- el juego ha quedado bastante bien acabado, y rara vez nos encontramos con caídas en la tasa de imágenes, parpadeos o tirones.

Interesante a nivel de relato y muy conseguido a nivel audiovisual, Layers of Fear es un juego divertido, bien hecho y bastante recomendable. Aunque adolece una clara falta de interactividad -por muy de moda que esté- la obra del Blooper Team ofrece una atmósfera tensa e inquietante, un protagonista demente y unas situaciones muy incómodas, por lo que se puede colocar sin complejos entre los nuevos pioneros del terror moderno.

Layers of Fear
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08 Gamereactor España
8 / 10
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Fascinante concepto, muy buena calidad narrativa, genial estilo artístico, notable diseño sonoro, emocionante banda sonora.
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Demasiado guionizado y lineal, interactividad minimizada.
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