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análisis

Far Cry Primal

Va a ser que la Edad de Piedra es la ambientación y temática perfecta para el sistema de juego familiar pero fantástico del Far Cry moderno.

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Far Cry Primal es lo que se podría denominar un inteligente ejercicio de gestión de recursos. Los juegos de supervivencia están muy de moda estos días, y las mecánicas expuestas por las últimas entregas de la serie Far Cry encajan perfectamente en el género. El paso a la Edad de Piedra puede haber pillado a muchos por sorpresa, pero cualquiera es capaz de ver ahora cuánto sentido tiene aprovecharlo en este nuevo juego. Far Cry Primal abandona las islas paradisíacas y el Himalaya para plantear un escenario en el que el hombre no estaba en lo más alto de la cadena alimenticia. De este modo la supervivencia cobra un nuevo significado muy lógico, mientras que cazar animales, recolectar plantas, disparar flechas, emboscar a los enemigos, escalar con lianas o montar a los mamuts son algunos ejemplos de las mecánicas de juego bien heredadas de Far Cry 4.

Esto nos lleva al mayor y más evidente problema del juego: el contenido reutilizado. Conforme señalamos en el párrafo anterior, Ubisoft ha sido muy lista a la hora de aprovechar los recursos que ya tenían para crear un juego nuevo en tiempo récord, pero eso también implica un riesgo. Tras echar muchas horas en Far Cry 3 y 4, te encuentras elementos que resultan muy familiares en esta nueva aventura, y, para algunos jugadores, esos aspectos pueden ser demasiado familiares, hasta el punto de romper el encanto, echar para atrás y provocar cierta fatiga de serie. Por otro lado, si la caza, la supervivencia y la exploración fueron las actividades que más disfrutaste en los juegos anteriores, entonces es del todo probable que Primal acabe encantándote.

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Los jugadores se ponen en la piel de Takkar, el último superviviente de un grupo de cazadores que se ha abierto camino hasta la tierra de Oros, pronto encontrándose con un miembro de la tribu Wenja. Cuando empieza la partida, los Wenja están desperdigados por todos los rincones de Oros, víctimas de los enfrentamientos entre dos facciones rivales: los Udam y los Izila. Haciendo buen uso de sus cualidades e instinto de cazador, Takkar debe ir conquistando territorio para los Wenja, al tiempo aumentando la efectividad y la población de su aldea, que como una brillante novedad va creciendo durante la partida. Así, construirás chozas y refugios e irás viendo cómo el pueblo va recibiendo más y más habitantes, unas personas que conviven, celebran e incluso tocan los tambores. También te toparás, como ya es seña de identidad en la serie Far Cry, con algunos personajes realmente excéntricos y extravagantes, si bien la historia en Primal tiene menos relevancia e impacto que en las dos últimas entregas principales.

La premisa es muy sencilla y se mantiene consistente durante toda la experiencia. Y eso no tiene por qué ser malo. Incluso más que en Far Cry 4 y 3, Primal es un juego en el que el usuario se va contando su propia historia, mediante sus actuaciones e interacción con el precioso y peligroso mundo que le rodea. Hay misiones principales relacionadas con los diversos personajes que puedes cumplir en el orden que quieras, y luego varios objetivos secundarios que se van presentando mediante otros personajes aleatorios, todo esto sumado, cómo no, a unos cuantos objetos coleccionables. Si esperabas que se centraran más en la (pre)historia del juego, Primal no te dará lo que buscas, pero en verdad este enfoque más ligerito también significa una mayor libertad para el jugador, desprovisto de la urgencia de tener que seguir el hilo argumental central.

Como el juego está ambientado en la Edad de Piedra (con ciertas licencias y fantasías), muchos aspectos de la serie han sido modificados o eliminados por completo. Naturalmente no hay vehículos a motor, pero el mapa sigue siendo tan descomunal como el de Far Cry 4. Esto obliga al jugador a buscar otros medios de transporte; están las combinaciones de plantas que aumentan su velocidad en carrera o, sobre todo, la posibilidad de domar y montar osos salvajes o tigres dientes de sable (mira el gameplay adjunto). Y sí, como imaginas usar estas monturas (o el portentoso mamut) es una pasada, incluyendo unas sensaciones emocionantes y un control muy bien conseguido. Desde estas bestias puedes ejecutar casi todas las acciones disponibles a pie, como atacar con las armas, lanzar objetos, despellejar animales o recolectar hierbas. Y también, por supuesto, puedes ordenar a tu bestia que emplee su propio ataque feroz.

El sistema de combate también ha cambiado un poco, pues no hay armas de fuego. Tu ataque esencial será el tiro con arco, pero también hay otras alternativas. Bastones, lanzas, bombas, trampas e incluso tirachinas (más serios que los de Link en Zelda) irán completando tu arsenal, y en esta ocasión no estarás tan solo. Desde el momento de la partida en que puedes domesticar a las bestias salvajes, siempre estarán a tu lado, y no dudarán en atacar a cualquier objetivo que les ordenes. Algunos animales son más sigilosos, otros más fuertes o capaces de identificar amenazas; sus características son diversas y se complementan entre sí. Otro animal de gran importancia es el búho, que se puede manejar desde los cielos para mapear el terreno y marcar a los enemigos y otros animales.

Con estos cambios, las primeras batallas en Far Cry Primal pueden resultar algo extrañas para quien venga de Far Cry 4, principalmente por el comportamiento de la IA. Como no hay pistolas, escopetas o rifles, la mayoría de los rivales se repartirán entre los que te disparan flechas, te tiran tus lanzas o corren hacia ti para propinarte un golpazo muy violento. De hecho, son tan salvajes que algunos llegan a correr a cuatro patas, rugiendo de forma intimidatoria hacia tu posición. Otros enemigos arrojan contenedores con gas venenoso, o están equipados con diversas capas protectoras de pieles y huesos, armadura que les hace complicados de derrotar.

Todo esto también deriva en unos enfrentamientos mucho más físicos que en juegos anteriores (aunque todavía puedes actuar con sigilo), y en este aspecto pensamos que Ubisoft podría haber trabajado más y mejor. La ausencia de acciones para esquivar las flechas o para bloquear los ataques de los enemigos impacta sobre la calidad del combate físico, si bien hay otras opciones que se pueden explorar, como colocar trampas o prepara 'bombas' de abejas y fuego.

De hecho, los fans del sigilo pueden seguir poniendo a prueba sus habilidades silenciosas con Primal, pues la estructura de bases enemigas, puntos de avanzada y fortalezas sigue presente en este juego. Encontrarás varios puntos por invadir y conquistar, cada uno con su nivel de dificultad. Puedes intentar una aproximación agresiva, ideal si vas acompañado de una bestia poderosa como el oso salvaje, o un enfoque más sigiloso, en el que los felinos vienen que ni pintados.

Far Cry Primal también implementa un ciclo de día y noche en su mundo abierto, lo que aporta otra serie de situaciones dinámicas en la partida. Y como no hay luz eléctrica artificial en la Edad de Piedra, por la noche la cosa se pone realmente oscura y peligrosa. Los depredadores son particularmente agresivos cuando cae el sol, y mucho más numerosos. Si prefieres la seguridad, puedes llevar contigo un bastón prendido en fuego a modo de antorcha, lo que aparte de visibilidad, sirve para espantar a las fieras. Alternativamente también puedes dormir hasta que salga el sol en uno de los campos que conforman Oros, pero la noche es el momento ideal para atacar un campamento enemigo si quieres actuar sin ser visto.

Otra cosa que vuelve en Primal es el sistema de progresión, pero con algunos cambios respecto a los Far Cry predecesores. En lugar de dividirse las habilidades en árboles de talentos, se separan por personajes. Por ejemplo, para mejorar tu capacidad de recolectar y detectar recursos, debes desarrollar las habilidades relacionadas con Sayla, mientras que Tensay está conectado con las destrezas que tienen que ver con relacionarse con los animales. También hay un sistema de artesanía (fabricación, 'crafteo'), que lógicamente también implica encontrar recursos y materiales por todo Oros, incluyendo plantas, ramas, rocas o pieles de las criaturas.

A nivel técnico, Far Cry Primal se parece mucho a Far Cry 4, si bien hemos notado algunas mejoras. La más evidente es la densidad del follaje en Oros (también hay una zona nevada en la que deberás protegerte del frío). Es especialmente impresionante ver cómo se mueven las hojas y las plantas cuando pasa un animal trotando a toda velocidad, y la densidad es tal que a veces sólo percibes un vistazo fugaz de una parte del cuerpo de la criatura. Y otra palabra que define Far Cry Primal es la brutalidad. Si la serie ya era violenta, Primal es particularmente brutal, con todas las letras. La gente sensible ante el 'gore' y los desmembramientos queda advertida. Finalmente, el apartado sonoro también merece mención, con una actuación genial de los actores de voz (en un idioma inventado) y unos sonidos asombrosos en plena selva, si bien la banda sonora minimalista pasa desapercibida al rato.

Mirando Far Cry Primal de forma objetiva como un producto aislado, no podemos negar que es un juego realmente bueno. Lo que pasa es que no es un artículo aislado, y a quien le importe eso terminará muy saturado por todo el contenido que recicla de Far Cry 3 y 4; ese es su mayor problema. Además, la ausencia de un componente multijugador también puede decepcionar a algunos, pero Far Cry siempre ha sido una experiencia de supervivencia principalmente en solitario. En resumen, si sientes que quieres más Far Cry, que tienes apetito y no te has quedado del todo satisfecho con los anteriores, o buscas una versión más primitiva y brutal de los mismos (y por descontado si te gusta la Edad de Piedra), Primal es una apuesta segura.

Far Cry PrimalFar Cry PrimalFar Cry Primal
Far Cry PrimalFar Cry PrimalFar Cry Primal
08 Gamereactor España
8 / 10
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Experiencia bien pulida en líneas generales. Estupendas mecánicas con los animales salvajes. El mundo se siente vivo. La expansión de la aldea añade otra capa de inmersión.
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El contenido reciclado puede resultar repetitivo para los acostumbrados a Far Cry. Algunos detalles por limar. No hay modo co-op.
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