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ANÁLISIS

HALO 4

Como tantos usuarios de Xbox, mi primer juego fue Halo: Combat Evolved. Fue curioso, porque los shooters en primera persona nunca me habían atraído especialmente. La propuesta de Bungie, sin embargo, me encandiló. Bastaron unas pocas partidas para descubrir que, más allá de sus excelencias visuales y jugables, el primer Halo escondía un rico universo que explorar en el seno de una provechosa franquicia.

  • Texto: José Carlos Castillo

A punto de cumplirse once años de su lanzamiento, el Jefe Maestro comparte protagonismo con iconos del calado de Mario o Sonic, trascendiendo al videojuego en forma de literatura, cortometrajes y las inevitables figuras de colección. No extraña pues que Microsoft haya invertido más de 10 millones de dólares en la producción de Forward Unto Dawn, serie de imagen real que sirve de precuela a Halo 4.

El morbo tras esta última entrega reside en el cambio de manos. Bungie Software pasó a formar parte de Activision Blizzard, encomendándose el retorno del Master Chief a 343 Industries. El equipo de Frank O'Connor lleva desde 2007 velando por el devenir de la serie, si bien los fans estábamos inquietos por si estarían a la altura.

Tras una semana exprimiendo Halo 4, conviene hacer un llamamiento a la calma. Desde Halo 3, Bungie parecía esquiva a ofrecer lo que le pedíamos (cual Square-Enix con el remake de Final Fantasy VII). Joyas como ODST o Reach no satisficieron del todo a cierto sector de la audiencia Halo, ansioso por volver a controlar a su Spartan favorito. Sí, un servidor agradeció el contexto argumental de ambas entregas (no por nada la Enciclopedia de Halo es mi libro de cabecera), pero me negaba a creer que el viaje de John y Cortana hubiese acabado.

Halo 4Halo 4

Ahora, 343 Industries responde a nuestras súplicas con un juego creado por y para los fans, aunque al mismo tiempo perfecto para quienes deseen iniciarse en la saga. Es cierto, serán los primeros quienes más empaticen con los personajes, pero no es necesario haber jugado la trilogía original para entender cuanto aquí se narra.

Halo 4 arranca con IA y Spartan a bordo de la Forward Unto Dawn, cuando la hibernación del soldado se ve interrumpida forzosamente. Lo que parece un asalto Covenant, pronto se convierte en la irremediable atracción del navío hacia un misterioso planeta: Requiem.

Del argumento no podemos revelar más que lo crucial de Requiem para con varias de las incógnitas que rodean a los Forerrunners, raza alienígena tras los mismísimos Halos. En el transcurso de los 8 capítulos que articulan el juego nos aguardan las cinématicas más impresionantes y reveladoras de la serie, muchas repletas de emoción. Y es que Halo 4 se centra en la peculiar relación que siempre ha existido entre el Jefe Maestro y Cortana, haciéndonos partícipes de su evolución en difíciles circunstancias.

En su empeño por recorrer la senda del más y mejor, la campaña es quizás la más variada en la trayectoria Halo. Transitaremos las habituales instalaciones orbitales, nos perderemos en intrincados complejos subterráneos y dispararemos a diestro y siniestro en refriegas de superficie planetaria. Además del Convenant, tendremos que enfrentar a los Prometeos, enemigos autóctonos de Requiem. Así, los Crawlers destacan por su velocidad y agilidad, siendo capaces de encaramarse al recoveco más insospechado del escenario y atacarnos certeramente desde la distancia. Los Caballeros, por su parte, representan la escisión más resistente gracias a sus potentes envites y la habilidad de teletransportarse al pillárseles desprevenidos. Por si fuera poca la amenaza, cuentan con la protección de Centinelas alados, capaces de regenerar enemigos y torretas a menos que los borremos del mapa en primer lugar.

Halo 4

A consecuencia de estos nuevos patrones de ataque, los combates os resultarán mucho más complejos que antaño, aun cuando optéis por los niveles más bajos de dificultad. La IA de Grunts y Elites también ha mejorado considerablemente, por lo que no habrá tantas opciones de atravesar los escenarios ignorando al enemigo, como sí permitía Bungie a los jugadores menos duchos.

Ahora las buenas noticias: la inteligencia aliada os sorprenderá sobremanera. Serán cuantiosas las ocasiones en que tendremos que acompañarnos de la UNSC, sin que su apoyo desmerezca en ningún momento (nos salvará el trasero más de una vez, en resumidas cuentas). Pero la novedad jugable más importante la representan las distintas corazas que aplicar a nuestra armadura, portadoras de habilidades tan interesantes como el despliegue de escudos o centinelas personales, el sobrevuelo del escenario jetpack en ristre o la detección enemiga en condiciones difíciles (neblina, por ejemplo) gracias a la Visión Prometea. No creáis que son añadidos baladíes, pues su uso se convertirá en obligatorio si queremos superar determinadas secciones.

Continuando con la variedad a la que aludíamos más arriba, sabed que la campaña de Halo 4 concede mucha importancia al manejo de vehículos. No solo Warthogs, también Pelicans, Falcons o Scorpions, amén de nuevas incorporaciones como el mastodóntico Mammoth (valga la redundancia) o la Mantis, metralleta bípeda que parece homenajear al último Gears of War. ¿Desvirtúan la experiencia tantos instantes de conducción o vuelo? Para nada, pues todos se encuentran perfectamente justificados. Además, cuando volvemos a tierra firme valoramos más si cabe los tiroteos. Porque sí, el catálogo de armas se ha incrementado hasta las 33, considerando granadas, rifles, láseres y torretas. Las grandes protagonistas, claro está, serán las de origen prometeo: rifle de luz, supresor, boltshot, scattershot, rifle binario, braco cuchilla y cañón incinerador. Descubrir cuál es vuestra favorita es otra de las delicias que depara el título.

El último gran aporte de 343 Industries a la jugabilidad single player radica en los instantes subjetivos desarmados: controlaremos al Jefe Maestro sin objetivos que acribillar, por ejemplo avanzando entre los camarotes ingrávidos de la Forward Unto Dawn mientras esquivamos la chatarra que trata de arrojarnos al vacío. Tales momentos resultan de una épica e inmersión sin precedentes, alcanzándose el propicio climax al final de la aventura.

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