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análisis
Dirt 4

Dirt 4

El simulador de Rally de Codemasters tiene un reto o dos para mejorar las últimas entregas.

Cuando empiezas Dirt 4 por primera vez (tranquilo, luego lo puedes cambiar), tienes que tomar una decisión muy importante que definirá toda tu experiencia de juego: ¿Gamer o Simulación? Esta elección te permitirá disfrutar o bien de una experiencia de estilo arcade o bien de una más realista. Lo que busca Codemasters con esta nueva entrega, Dirt 4, es atraer a los fans menos acérrimos de la saga Dirt, a los que creen que Dirt Rally es un desafío demasiado grande. Los desarrolladores se han asegurado de que Dirt 4 implemente exactamente el mismo motor de físicas y los mismos cálculos que Dirt Rally, pero también han reducido la dificultad en el modo Gamer con ciertas facilidades, perdones y amortiguaciones. ¿Puede ser que hayan logrado el punto medio perfecto?

Lo más cerca que hemos estado de conducir un bólido de ralis en la vida real fue hace 15 años, cuando estuvimos al volante de un coche de derbis casi destrozado. Sin embargo, hemos seguido el Campeonato Mundial de Rally durante muchos años y, aunque hoy en día preferimos el Rallycross, nos encanta este deporte en todas sus facetas. Hemos estado jugando la magnífica simulación de Codemasters en Dirt Rally casi todos los días desde que salió para consolas hace un año. No obstante, nunca se nos ha dado demasiado bien y tendemos a disfrutar más del modo arcade que de la simulación. Dirt Rally era muy difícil, pero, sobre todo, implacable. Dirt 4 tiene una escuela de ralis, donde nos explican durante casi una hora cómo dar lo mejor de nosotros en la pista. La Escuela de Rally ofrece tanto vídeos teóricos como ejercicios para poner en práctica lo aprendido: distribución de peso, impulso, etc. Además, la terminología general nos irá llegando poco a poco para que, al acabar el curso, nos sintamos como auténticos profesionales de la conducción.

Dirt 4
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En esencia, Dirt 4 se parece mucho a Dirt Rally, pero con unas modificaciones. Los coches (independientemente de la clase) se pueden controlar de manera más directa, lo que hace que el juego en general sea más sencillo. No nos malinterpretes, todavía hay que pillarle el truco, pero gracias a la escuela de ralis y la capacidad de adaptar las habilidades al volante de nuestros contrincantes, la diversión ahora está al alcance de todos, sin importar si eres un auténtico "pro" al volante. Por supuesto, algunos coches son diferentes de otros y se comportan de maneras distintas dependiendo de su longitud, peso, tracción y control. Resulta difícil indicar exactamente por qué, pero los coches en Dirt 4 son más fáciles de manejar que en Dirt Rally, aunque no parezca un juego de recreativa. Nos gustan los cambios porque nos permiten centrarnos más en la carrera en lugar de tener que andar calculando las curvas y conteniendo la frustración de que nos salga todo mal. Ahora puedes adaptar el desafío a tu gusto, lo que te permitirá disfrutar mucho más de toda la experiencia.

Un aspecto que hace que Dirt 4 parezca más una continuación que una mejora es la presentación. Puede que no tenga ese toque "dude bro Ken Block" pero los menús y los cuadros tienen un estilo distintivo y muy chulo. El modo Carrera se divide en cuatro secciones distintas: Rally, Landrush, Rallycross y Rally Histórico. Tanto Rally como Rally Histórico van de lo que su nombre indica: competiciones de ralis regulares en escenarios por EE. UU., Suecia y Australia, por mencionar algunos países. Eso sí, se trata de escenarios ficticios y los coches no tienen licencia oficial del Campeonato Mundial de Rally, porque Codemasters no tiene la licencia. El modo Landrush vuelve con unas curvas exageradas y unos monstruos chupapetróleo que tendrán que luchar contra saltos enormes y giros apuradísimos. Este tercer modo es divertido y se pueden hacer más derrapes que en los ralis, aunque también podrás aplicar lo aprendido en el resto de modos.

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Como ya comentamos, Rallycross también vuelve y además de incluir nuevas pistas, funciona exactamente igual que antes. Es rápido, caótico y muy divertido, y refleja correctamente lo que es el deporte. Para que te hagas una idea: en un momento tuvimos dos coches por delante de nosotros y el polvo que levantaban era tan denso, que solo pudimos pisar a fondo el acelerador, gritar "YOLO" (siglas de ¨solo se vive una vez", como aquello que cantaban las Azúcar Moreno) y esperar que todo fuese bien. Sin duda alguna, es una emoción que ningún otro juego logra imitar... ¡y no olvides la estratégica vuelta comodín! Por otra parte, el modo Rallycross también te permitirá aumentar la dificultad de tus rivales.

Además de estos elementos, también tendrás la oportunidad de crear tu propio equipo de carreras y de gestionar tus patrocinadores. Tendrás que contratar a un mecánico, a un representante de relaciones públicas y a un copiloto. Lógicamente, podrás escoger entre distintos niveles de experiencia, con un coste acorde a la misma. Es cierto que puedes negociar sus tarifas, pero si les das una sueldo bajo, a la larga dejarán de estar contentos. Por eso, para hacer que el equipo funcione bien, tendrás que invertir dinero en distintas categorías. Por ejemplo, mejorar la logística hace que la relación con los patrocinadores mejore un 10% y, por lo tanto, el departamento de PR estará más satisfecho y funcionará mejor. Lo cierto es que cuesta mucho dinero hacerse cargo de todo y tendrás que encontrar un equilibrio constante entre invertir bien, comprar nuevos coches y conseguir mejoras. No obstante, eso hace que el Modo Carrera tenga un toque más difícil y profundo, mucho mejor que tener que ir de competición en competición ganando pasta y mejorando solo tu coche.

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