Gamereactor International Español / Dansk / Svenska / Norsk / Suomi / English / Deutsch / Italiano / Português
Acceder como usuario






¿Olvidaste tu contraseña?
No estoy registrado, me gustaría registrarme

Ingresar desde un sitio externo
FacebookFacebook
análisis

Europa Universalis IV

Alto y claro: Paradox ha conseguido hacer su juego de estrategia más grande hasta la fecha.

Publicidad:

Bajo la suave fachada y la presentación con clase, Europa Universalis IV es un juego brutal y furioso. Si bien mover tus piezas por el mapa de mundo del juego puede ser tan simple como coger un alfil o un peón en un tablero de ajedrez, lo cierto es que las acciones del jugador en la obra estratega de Paradox Interactive acarrean peso y consecuencia. Una pieza en el tablero puede representar a 50.000 hombres, y una decisión tomada en un segundo puede significar su muerte. Otra elección, calculada o no, podría derivar en la brutal subyugación de un pueblo, la destrucción de sus creencias religiosas o incluso la aniquilación total de una cultura. Puede que Call of Duty te permita matar gente; Europa Universalis te deja destruir países. Casi todo el rato es violencia pura y sin adulterar. Y también es enormemente divertido.

Existe una considerable barrera de entrada, todo sea dicho. El juego está planteado con una complejidad y profundidad sin parangón. Los principiantes que quieran descubrir sus encantos, primero tendrán que hacer los deberes. Completar los tutoriales. Leer los manuales. Incluso las dos primeras partidas serán una experiencia de aprendizaje, en la que se cometerán errores y se aprenderán lecciones inestimables.

Europa Universalis IV encarga a los jugadores la simple tarea de conquistar el mundo, o como poco quedarse con una buena porción del mapa. Los luchadores pueden pintar el mapa de su color, expandiéndose como un virus, mientras que los más románticos pueden intentar comerciar y crecer, maniobrar y casarse. Un elegante retrato del mundo conocido da la bienvenida a los jugadores al principio de cada partida. Según se van conquistando y explorando nuevas tierras, va creciendo el terreno de juego. La pantalla se llena de menús e iconos, cada uno con una función específica; ya sea mostrar información clave o facilitar las muchas decisiones que hay que tomar. Al principio, sinceramente, es abrumador.

Publicidad:

Los intentos iniciales terminaron en fracaso absoluto. Alentado por experiencias previas con el genial Crusader Kings II, me puse a jugar tras un somero vistazo al manual, listo para conquistar el mundo. Terminó mucho más rápido de lo que quería, con una guerra civil haciendo jirones mi reinado y los enemigos picoteando lo que fui incapaz de defender. De vuelta a la mesa de dibujo, y otra pasada al tutorial.

La segunda prueba fue mucho más metódica. Se fue forjando un imperio lentamente. Aparecieron aliados y enemigos, se rompieron lealtades, se exploraron nuevas tierras. Comencé el proceso de conquistar las Américas, inundando sus tierras con conquistadores y colonizando a la gente indígena que conocía por el camino. Luché por Córcega, arrasé el norte de África. Sin prisa pero sin pausa, ganando confianza todo el rato. Me llevó muchas horas aclimatarme, pero una vez los menús desplegables, los mapas, los datos y las cifras comenzaron a tener sentido, fui capaz de tomar decisiones con conocimiento de causa, pero más importante, comencé de verdad a pasármelo muy bien.

Mi tercer intento fue jugando en el modo Ironman, en el que las partidas guardadas se envían a la nube, las decisiones son definitivas e irreversibles. Todo iba como la seda hasta que escogí una batalla en la que no debería haber metido las narices, y al rato me encontraba invadido y superado por una fuerza que creí tener controlada. Usando una combinación de poder terrestre y naval probé a separar a mi enemigo de Manhattan, sumándola a mi colección de colonias americanas. No lo conseguí. Al final tuve que pedir un acuerdo de paz, y los términos no eran nada agradables.

Europa Universalis IV

Se pueden explorar tantas direcciones distintas, existen tantas formas de recorrer caminos similares, que pese a las horas que he pasado jugando hasta el momento, me da la sensación de que casi ni he arañado la superficie. La longevidad de este juego es casi incalculable. Los jugadores pueden escoger de entre una amplia selección de países, sacadas de un mapa que evoluciona con el tiempo. El paisaje político va cambiando con las eras, lo que significa que adelantar una fecha de comienzo 100 años puede cambiar mucho, incluso si juegas con la misma nación.

Europa Universalis IVEuropa Universalis IV
Europa Universalis IV
Europa Universalis IVEuropa Universalis IVEuropa Universalis IV
Publicidad: