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análisis

Inazuma Eleven

Después de triunfar en Japón, llega la hora de jugar en Europa con este título tan original capaz de mezclar deporte, RPG y estrategia en tiempo real, en exclusiva para Nintendo DS.

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Cuando pensamos en videojuegos de fútbol, en nuestra mente aparecen rápido al menos un par de franquicias del género deportivo. Es algo absolutamente normal, pues estamos hablando de marcas que llevan en el mercado desde hace casi dos décadas, y que poco a poco se han ido ganando su plaza actual en el Olimpo de los simuladores de balompié. Sin embargo, un partido de fútbol virtual no es sólo deporte: también es simulación, gestión, arcade... En raras ocasiones, el fútbol videojueguil también es rol. Así lo demuestra Inazuma Eleven, otra exclusiva más de Level 5 para Nintendo DS.

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Lo decimos ya: Inazuma Eleven es una sorpresa, al menos por dos razones. La primera, la mera constatación del hecho de que un deporte como el fútbol puede encontrar una variación en forma de juego RPG, lo que resulta en la construcción de una trama y todas las complejas dinámicas que se derivan de ello. Por otra parte, cuando éramos pequeñajos, todos estábamos alucinados con las historias de fútbol. Oliver y Benji se citarán varias veces en este texto. En segundo lugar, es sorprendente que Inazuma pase desapercibido en Europa, madre patria del fútbol mundial.

Inazuma Eleven

Desde esta perspectiva, debemos hacer un llamamiento: si te encantaba Oliver y Benji, si el fútbol te recuerda a aquellos maravillosos años infantiles, Inazuma Eleven debe formar parte de tu colección sin pensarlo dos veces. Se trata de un título de extraordinaria factura (level-5 es siempre una garantía en este sentido), que puede capturar la esencia de esa imaginación estimulada por el fútbol que todos hemos sentido alguna vez; por ejemplo ese disparo letal con el balón abombado por la presión, capaz de atravesar la red y quedarse clavado en la pared de atrás. Vamos, el tiro de Oliver Atton.

El fútbol es la columna vertebral del juego, está vinculado a la historia y sirve para enlazarlo todo. Mark Evans, el protagonista, es un chaval que sueña con competir en Football Frontier, una especie de campeonato estudiantil nipón donde participan los mejores equipos del archipiélago. Su equipo, el Raimon, se compone de un grupo de jugadores más bien escaso. A esto se suma la extraña intención del también extraño decano de la escuela de terminar con el equipo, a menos que derroten a los campeones de Football Frontier. Puede ocurrir, y por goleada, pero hacia el final del juego sucede lo inesperado... No, no voy a estropear la trama, claro está, pero diré que no es nada del otro mundo. Cierto es que algunos elementos interesantes pueden aportar algo de pimienta en una historia que de otra forma sería demasiado lineal, pero tampoco los revelaré aquí.

Baste decir que es la historia de la primera temporada del Raimon. Porque, y esto es muy importante, Inazuma Eleven es un juego muy voluminoso. Consta de tres temporadas que cubren todo el recorrido del equipo: desde pequeños partidos locales a otros a nivel nacional, e incluso participación internacional. De este desarrollo se deriva una extensión considerable, que puede competir con cualquier juego RPG del mercado, e incluso dejarlo mal. Una vez más, y por si no estaba claro, honor y mérito de Level 5.

Inazuma ElevenInazuma Eleven

Ahora llegamos al elemento más interesante del juego: la jugabilidad. ¿Cómo se puede dar forma de RPG a un juego de fútbol? La solución adoptada por Level 5 es algo así como un action-RPG-deportivo-táctico-en tiempo real. La taxonomía empleada deja adivinar cómo se han tratado de sintetizar tantos elementos en el juego. En primer lugar, existen encuentros al azar y partidos con 11 jugadores, equiparables a los combates con un jefe final. En los partidos al azar, el jugador participa en una pachanga de 4 contra 4 en un tiempo de 15 minutos (unos dos minutos en el juego), sin fallos y con el único propósito de robar el balón al oponente o marcar un tanto. En el juego de 11, por otro lado, se lleva a cabo una batalla como debe ser, con dos tiempos de media hora (más descuentos), con árbitro y jueces de línea, en la que sólo vale ganar.

Si durante la habitual fase de exploración el juego se asemeja a cualquier RPG -con el movimiento en la cruceta digital y diversas actividades como hablar con los NPC, etc- durante los partidos el control cambia radicalmente. Todas las acciones se asignan a la pantalla táctil, en la que podemos dibujar flechas para determinar la dirección de nuestros jugadores en el campo, de una forma no muy alejada de la organización táctica en tiempo real de los Pro Evolution Soccer de Wii. El disparo se puede efectuar tocando la portería del rival y escogiendo potencia y tipo de disparo (globo o chut). La defensa interceptando un oponente, el paso tocando a un compañero... El resultado de cada encuentro defensivo en el terreno de juego está determinado por las características del jugador, además afectadas por la extracción de un número aleatorio (una especie de tirada): el jugador con el número más alto, vence. También existe la posibilidad de detener el juego para organizar mejor las tácticas, una herramienta muy útil pero que requiere un tiempo de recarga después de cada uso. Por último están las técnicas, que merecen un párrafo aparte.

Las técnicas se podrían equiparar a los conjutos y/o habilidades especiales de los RPG de la vieja escuela. Son herramientas muy poderosas, que utilizan "maná" y por lo tanto se pueden emplear un número limitado de ocasiones. Hay tácticas defensivas, ofensivas y para los porteros, y son capaces de superar cualquier técnica estándar (rechaces, obstrucciones, etc). En caso de choque entre dos técnicas especiales, la decisión está determinada por el poder de la técnica y por las características del jugador. Un sistema muy complejo que exige paciencia y práctica para dominarlo. El primer impacto con el juego, de hecho, es sorprendente. Todo parece ir mal al principio, pero poco a poco y tras la práctica puedes irte llevando a casa los partidos fácilmente mientras vas subiendo el nivel de los jugadores con encuentros fortuitos.

Inazuma ElevenInazuma Eleven

Las técnicas especiales, finalmente, activan espectaculares animaciones que ensalzan las acciones de los jugadores. No es raro ver fuego en el balón atrapado, un dragón gigante que acompaña el plano, las manos del portero agigantadas o el cuero duplicado, por no hablar de las diversas técnicas que implican más de un jugador. Si, cuando eras pequeño, el tiro del Tigre de Mark Lenders te parecía una pasada, espera a ver las técnicas de Inazuma Eleven.

A toda esta parafernalia se suma la posibilidad de utilizar objetos y equipamiento para mejorar las estadísticas del equipo. Una botella de agua mineral se convierte en una preciada bebida para recuperar energía, y un par de botas que se encuentran en un baúl escondido en algún rincón de la escuela son preciosas reliquias para mejorar fuerza y velocidad.

Gráficamente no es un juego muy diferente a títulos RPG clásicos como Pokémon. Cámara típica, personajes estilizados, más detalles en planos de diálogo, etc. Durante los partidos, por otro lado, la estilización de los personajes encuentra su punto álgido. Por supuesto, la simplicidad gráfica facilita radicalmente la gestión de las tácticas complejas dibujadas con el lápiz, pero queda la sensación de que se podría haber ido más lejos. Excelente el mencionado trabajo de animación en técnicas especiales, y escenas pregrabadas impresionantes realizadas en el estudio del anime.

La música es otro factor interesante, capaz de aportar algunos momentos estupendos, especialmente en los partidos con los mejores equipos. Buena localización y doblaje, si quitamos la estridente canción que abre el juego, por supuesto; un recuerdo a las canciones de dibus de la infancia que ya no hacía falta.

Inazuma Eleven, repetimos por undécima vez, es una sorpresa. Un título distinto a los demás, capaz de mezclar elementos de varios géneros sin alterar el sabor futbolero. Un juego muy especial, muy largo y que sabe llegar.

09 Gamereactor España
9 / 10
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Espléndida mezcla de diversos elementos, extraordinaria longevidad.
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No es una trama muy original, canción inicial horrible.
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