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análisis

Gran Turismo 6

En pleno 'parto' de PS4, Sony y Polyphony Digital deciden lanzar el sexto GT para su predecesora. El único de nuestros compañeros que pilota en la vida real lo analiza.

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Cada lanzamiento de un nuevo Gran Turismo viene precedido por un monstruoso y muy efectivo recurso publicitario. La GT Academy se gana de calle a todo el mundo que tenga curiosidad por los coches y las carreras. Profesionales experimentados y cualificados del sector del motor recomiendan el juego por la cantidad de realismo que recrea y transmite, mientras que llevan de viaje a la prensa de videojuegos a Tokio para, en compañía del estudio Polyphony Digital, visitar la fábrica Nissan R35.

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Así funciona. El productor y amante del volante Kazunori Yamauchi vuela después a Madrid, Roma o Barcelona (o Ronda), se prestan coches de carreras de verdad, se habla de circuitos, puntos de frenada, compresión y componentes de las gomas con una buena selección de fans, aparte de con nosotros, analistas. Gran Turismo se menciona sólo de pasada, pero a estas alturas todo el mundo sabe ya que la ultra-popular serie de conducción de Sony, definidora de un género, es "The Real Driving Simulator". Porque es lo que nos han estado contando durante 15 años.

Gran Turismo 6
Las pantallas que ilustran esta review de Gran Turismo 6 se han capturado con el juego real en movimiento.

Pero... en algún punto por el camino, en medio de todos esos trucos de marketing diseñados de forma astuta y de todas esas conversaciones sobre cómo se comporta un coche de carreras de verdad, el juego ha quedado olvidado. Y cuando ni el juego proporciona suficiente diversión, ni el simulador en sí ofrece una sensación de conducción suficientemente realista, bueno, no hay que ser ningún lumbreras para entender que la serie de juegos ha perdido todo su atractivo original. Duele escribir lo que sigue, pero hay que hacerlo; Gran Turismo 6 es un juego de carreras mediocre y una de las mayores decepciones del año.

Como Need for Speed, Grid o Forza Motorsport, Gran Turismo 6 empieza con una carrera en la que me dejan al volante de un coche preparado y me dicen que "demuestre lo que puedo hacer" justo después de la secuencia de intro. Un cambio a mejor que, como en los juegos mencionados más arriba, sirve para obtener un anticipo de cómo serán las carreras más adelante. Aunque los minutos iniciales son distintos frente a las últimas cinco entregas, en realidad sólo pasan 120 segundos hasta que tengo que escoger entre un Volkswagen Polo, un Ford Fiesta, un Honda Jazz o un Suzuki Swift. Me pido el Honda. Monta un motor 1.1 que produce hasta 87 caballos de potencia. Qué emoción. Las siguientes cuatro horas son como suele pasar un proceso increíblemente cansino y aburrido en el que me torturo a través de eventos enormemente lentos para ganar dinero y poder apañar mi Honda Jazz.

Gran Turismo 6

Entiendo la dificultad que reside en intentar realizar cambios drásticos sobre un concepto que hizo que Gran Turismo cambiara un género hace 15 años. Entiendo que Yamauchi no quiere comprometer la receta básica, pero cuando toca comprobar cómo funciona en realidad y cuánto me divierto durante las primeras cinco horas de Gran Turismo 6, se hace muy complicado intentar entender en qué razonamiento se siguen basando. Mi Honda naranja y yo damos vueltas a 88 Km/h, arrastrándonos por anchas curvas de asfalto como una hormigonera de carreras, y todo el dinero que gano en la competición, estoy obligado a invertirlo en mejorar lo que tiene la pinta y el comportamiento de una furgoneta lenta y en miniatura. Si hablamos de correr y de emoción, no puede salir mucho peor.

El modo Carrera, como decía, no es nada nuevo. No es que sorprenda que siga igual (todo lo contrario), pero tenía la esperanza de que Polyphony lo hubiera hecho algo mejor esta vez. Las pruebas de carné de conducir también se han incorporado en una parte obligatoria en esta sexta entrega, lo que hace que la progresión por el modo Carrera del juego sea una de las experiencias de juego más pesadas y menos entretenidas de todo el año, en mi opinión. Para ganar acceso a las distintas clases, necesito una licencia para cada una de las seis divisiones obtenidas. Cada licencia contiene seis pruebas separadas. Haciendo cuentas, hay que pasar por 36 exámenes. Lo más raro es cómo se han organizado a nivel estructural.

Gran Turismo 6Gran Turismo 6Gran Turismo 6

Porque incluso si lo del carné de conducir era una buena idea en los inicios de la serie, hoy no solo es una tontería, sino algo contraproducente y nada meditado. No puedo simplemente correr una carrera corta antes de que me quiten los lujos y tenga que sacarme mi primer carné. No. Tengo que correr tres carreras largas, que a su vez consisten en otras tres (nueve en total) antes de que Polyphony me obligue a meterme en un coche de autoescuela ahora que sé dónde está el pedal de freno. Es raro teniendo en cuenta que la primera carrera -antes incluso de mencionar lo de la licencia- está repleta de textos de tutorial y consejos.

Tras nueve carreras, montones de consejos obligatorios sobre los puntos de frenada, marchas o cómo aprovechar la fuerza de aceleración del coche, paso a la fase del examen que lleva otro buen rato para completar, pese a una severidad considerablemente inferior a la de juegos anteriores. Esto hace que Gran Turismo 6, como su predecesor, parezca como dos juegos distintos con dos equipos diferentes trabajando en partes distintas que al final juntan como sea sin pensar mucho en cómo queda el conjunto.

Ahí maldigo. Suelto unos improperios y rechino mis dientes durante estas miserables, desgraciadas pruebas de conducción. Porque incluso aunque se puedan hacer en un cuarto de hora antes de pasar a la siguiente división, sé que tendré que volver a repetir todo una vez más cuando pase otra media hora, cuando llegue la hora de desbloquear la siguiente fase. Esto parece un corte de manga para todos los que acaban de pagar el precio completo por un juego de coches cuyo contenido publicitan como rápido, rebosante de adrenalina y lleno de acción. Todo está bloqueado. Como jugador, me castigan constantemente con momentos de lentitud que abusan de mi paciencia y que hacen que Gran Turismo 6, durante ratos muy, muy largos se convierta en un gran incordio.

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