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ANÁLISIS

GOAT SIMULATOR

Ridículo, inútil y demencial. Pero deliciosamente irresistible, y más hoy. Analizamos la nueva criatura de Coffee Stain: una cabra loca que hace furor.


Si hubiera que poner una cara a la tontería y a la locura, probablemente la más indicada sería la de una cabra boba con la lengua colgando. Esa es la cabra que se está paseando por una ciudad desconocida, sembrando el pánico y la destrucción. Porque es el "personaje protagonista" de Goat Simulator, el nada usual 'simulador' que lanza hoy, día de las inocentadas en muchos países (April Fools' Day), el estudio sueco Coffee Stain.

Nacido como tal, una broma o una coña interna del estudio, la leyenda dice que los desarrolladores estaban intentando pensar en la cosa más estúpida y sin sentido del mundo.... "Una cabra que hace parkour, ¡claro!" Y así, en cuanto enseñaron material de su producto in-game, Goat Simulator se convirtió inmediatamente en un enorme fenómeno viral, y llovieron las solicitudes para que se hiciera realidad. En parte por la completa estupidez, en parte porque, como si fueran pulgas, el juego está repleto de bugs, y se presenta en pantalla con unos gráficos terribles y un protagonista fuera de lo normal. Goat Simulator es una práctica para que se entretengan un rato los jugadores aburridos de lo de siempre o simplemente para desconectar el cerebro. Y creedme: lo consigue.

Goat SimulatorGoat Simulator

"Goat Simulator es un juego pequeño, roto y estúpido". Parece que los chicos de Coffee Stain Studios quieren decir con esto que no tienen pretensiones, que el juego es reducido adrede, que tiene fallos y errores deliberados y que la idiotez está premeditada. En un mundo en el que ahora hacen bastante ruido los desarrolladores indie exagerando su faceta creativa, el estudio sueco prefiere un enfoque paródico para su juego, un sentido del humor que me recuerda al estilo típico de los 'sketches' de los Monty Python. Cuando arrancas el juego, hay poca información sobre los controles (WASD para moverte como una cabra loca, Mayús para correr, barra espaciadora para saltar, ratón izquierdo para embestir...) y menos sobre lo que hay que hacer, naturalmente. Básicamente, esto va de darse una vuelta por la ciudad dando brincos y destruyendo todo lo que se cruce en tu camino, acumulando la máxima puntuación.

El concepto es tan simple como efectivo y adictivo, aunque parezca sorprendente. En la búsqueda frenética por una puntuación más y más alta -que podemos compartir con otros jugadores online- no dejamos de destruir cualquier elemento que se preste a ello. ¿Una verja? ¡SLAM! ¿Un grupo de manifestantes hippies? ¡Dale con la cabra! ¿Una gasolinera que puede volar por los aires? ¡Béeeee! ¿Por qué no? El libre albedrío es nuestra consigna y la de nuestro (ya querido) chivo, y como ocurre en la mayoría de juegos de mundo abierto, gran parte de la gracia está en echar un rato haciendo lo que te venga en gana y liándola por ahí.

Cual poderoso bárbaro, la cabra acumula puntuación provocando el caos y la confusión. Aprovechando los multiplicadores, la puntuación sube y sube y permite desbloquear logros tan inusuales como el protagonista. Estos objetivos van siendo cada vez más complicados de alcanzar, y si tus ganas de reto no se ven aún atendidas, siempre puedes ponerte a desafiar a tus colegas en pruebas contrarreloj repartidas por la ciudad. Escalar los rankings online no será fácil, pero tampoco dejar de intentarlo cuando estás como una cabra.

Completando esta mezcla ya rica, variada y deliciosa, existe una serie de 'easter eggs' escondidos por el pequeño mapa del juego. Este extra hace que la exploración sea aún más interesante, y con otro toque más de locura si cabe.

Goat Simulator

Aparte de por lo ridículo que es, con lo que también nos hemos echado unas buenas risas es indudablemente con la concentración de bugs y gráficos feísimos que se encuentran en cada partida. No hay casa que visitáramos sin quedarnos atrapados en una pared, algo que nos recordó a los primeros episodios de Los Sims, donde era bastante fácil quedarse atascado contra un muro sin poder hacer nada hasta reiniciar el juego. No hay gasolinera -donde puedes desbloquear los logros "Michael Bay"- que no nos mandara volando al otro lado del mapa al tocarla y explotar, obligándonos a hacer 'respawn'. Lo dicho: el no parar.

Feo, corto, completamente roto. Pero Goat Simulator también puede servir como reflexión socarrona sobre la cantidad de basura que encontramos por Steam. Como una crítica cachonda sobre la incesante proliferación de simuladores (pero, en general, de juegos malos de cualquier género) que son productos de baja calidad o completamente inútiles. Y aparte de este análisis crítico del mercado de videojuegos, que prefiere la cantidad antes que la calidad y sigue modas y tendencias a expensas de la creatividad, al mismo tiempo podemos entender que Coffee Stain Studios critica -por mucho que formen parte del mismo- el increíble resurgir de los estudios indie, que, en algunos casos, llevan al extremo algunas ideas excesivamente 'creativas'. En resumen, parece que no se dejan a nadie, y un poco de parodia nunca viene mal (como en el cine o el teatro), pues su llegada al sector videojuego confirma la consagración del medio como una forma de arte tout court.

Goat Simulator es una chorrada, un sinsentido y un completo desastre, pero completamente consciente de todo eso. Único en su especie, por la que ha liado y por lo atípico de su propuesta, creemos que el nuevo trabajo de Coffee Stain Studios merece un espacio en la colección de cualquier amante del sector, y esperamos que otros sigan en el futuro a la cabra loca que hacía parkour.

Goat Simulator
Goat Simulator
Goat Simulator
08 Gamereactor España
8 / 10
+
Humor ridículo, música estúpida, un gran desafío, diversión absurda asegurada.
-
Poco contenido, las sesiones extendidas de juego pueden marear por la cámara.
BETA +