Gamereactor International Español / Dansk / Svenska / Norsk / Suomi / English / Deutsch / Italiano / Português
Acceder como usuario






¿Olvidaste tu contraseña?
No estoy registrado, me gustaría registrarme

Ingresar desde un sitio externo
FacebookFacebook
análisis

Mario Kart 8

El nuevo Mario Kart para Wii U tiene un peligro enorme: ahora puedes jugar sin parar aunque te quiten la tele.

Publicidad:

¿Qué le debemos pedir a una nueva entrega de una serie como Mario Kart? Le llevo dando más vueltas a esta cuestión -en el último par de días de pruebas para la crítica que estás leyendo- que a la Copa Especial en 150cc para hacer oro. Desde fuera, o para los que sólo han echado un puñado de carreras en su vida a alguna de las iteraciones, siempre puede parecer que es "más de lo mismo". Y me parece totalmente natural: la fórmula ha variado poco, las innovaciones han sido contenidas y los cambios suelen ser sutiles, perceptibles sólo por los que han pasado buenas tardes con varios juegos de la franquicia.

En nuestro caso, sí que empezamos a advertir claramente esos cambios que introduce Mario Kart 8 en las sesiones de juego para las impresiones de hace mes y medio. Y con una versión de Wii que ha vendido cerca de 20 millones de copias a amantes de la serie y jugadores casuales por igual, y tratándose de una marca que no se puede tildar de 'ordeñada' (sólo 8 juegos para 8 consolas en 21 años de historia), quién puede culpar a Nintendo por conservadora.

Publicidad:

En esta situación sería insensato pedir una revolución. Seguramente varios de esos millones pedían para Wii U "más y mejor". Un juego que mejorara varios aspectos, que ofreciera posibilidades adicionales y nuevas en base a la fórmula del éxito, que aprovechara la nueva consola y que explotara mejor alguna de sus bazas. Y es verdad que Mario Kart 8 cumple muy bien en todos esos puntos, si bien se refieren principalmente al "mejor" y no al "más".

Gameplay directo versión final: Copa Especial 150cc

Mario Kart 8Mario Kart 8

Esos corredores seguro que querían un control tan fino y ajustado como el que ofrece esta entrega. El nuevo Mario Kart se conduce como la seda, con una precisión y sensaciones al volante que suponen su máxima expresión. Para los puristas, este aspecto es de enorme importancia en el juego, pese a tratarse de carreras alocadas y no de un simulador. Las opciones de pilotaje son enormes, las más nimias diferencias entre vehículos y configuraciones se notan, las físicas están depuradas. Es el más satisfactorio a la hora de rodar (y saltar, y volar, y bucear, y flotar); bien.

La introducción de las zonas antigravedad es la mayor innovación que incorpora esta octava parte, y a la vez no quiere el protagonismo. Sabia decisión. Como empezó a parecer en nuestras primeras partidas, el juego nunca quiere ser un F-Zero u otra oferta de carreras futuristas. Quiere ser Mario Kart con un nuevo giro, y de paso decir a sus diseñadores "tomad, volveos locos con los trazados". Por lo tanto, aunque estés bocabajo, aunque notes cierto cosquilleo en los rizos, 'loops' o paredes (cuando más fuerzan la cámara para dar sensación de física imposible), estás jugando a Mario Kart. Muy espectacular e ingenioso, pero se siente y maneja como Mario Kart; bien. Y el punto que suma que chocarte en estas zonas sirva para acelerar y adelantar le da un necesario soplo de aire fresco que no tendría este invento per se.

También decimos bien si pensamos en el sistema de progresión del juego. Personajes, vehículos y partes se desbloquean con mucho más ritmo, y aunque pueda parecer que has avanzado demasiado en las primeras pocas horas, tampoco queríamos el latazo de Wii, porque al final lo que importa en un Mario Kart es que te apetezca jugar más porque es muy bueno, no porque tienes que pasar dos meses para sacar a Bowser Huesitos.

Mario Kart 8

Mencionados circuitos y vehículos, tenemos que hacer un inciso para elogiar su fantástico diseño. "Tomad, volveos locos también con vehículos". Si las combinaciones de estos con los 30 personajes dan para una enorme oferta que se ajusta a las preferencias de conducción de todo jugador, su recreación visual es igual de variada, pero cambiando las frías estadísticas por un sinfín de elementos curiosos y chulísimos inspirados en el universo mariano. Desde los ruedines hechos de cojín hasta los parapentes con motivos retro, y por supuesto pasando por unas cabinas que rebosan gusto, atención por el detalle y guiños, estos transportes (en realidad karts ya sólo quedan un puñado) son tan geniales que nos encantaría tener la colección completa en cochecitos coleccionables de juguete. El juego ha ganado con ellos enteros en personalidad, y eso que no hemos tocado todavía los pilotos.

Pero decíamos de los trazados. La verdad es que todavía no tenemos ninguno de esos de "buah, este otra vez". Está muy bien medida su longitud, muy bien colocadas las zonas antigravitatorias y muy bien integrados en unos escenarios variados. Casi que tras la impresión inicial que dejan algunos esperábamos alguna locura más, pero hay que reconocer que el esfuerzo en este aspecto no tiene precedentes en la serie. El primer vuelo en el Castillo de Bowser, la zona de guitarra eléctrica dentro de una tormenta, que te tires "desde ahí" en el circuito nevado, cuando subes por primera vez a la criatura marina o despegar en el aeropuerto son momentos que se quedan grabados.

Los circuitos retro ofrecen una experiencia Mario Kart mucho más tradicional, como si los hubieran reservado por si la idea de la antigravedad no calaba. La selección está bien y su puesta al día también, pero no nos habría importado que hubieran trasteado algo más con ellos.

Mario Kart 8 también marca el momento en el que los pilotos de la serie dejaron de ser muñecos y decidieron convertirse en personajes. El trabajo de animación (con un gran repertorio de movimientos y gestos para cada uno, todos con finura y sutilezas) aporta un toquecito de película de animación que no se ha visto jamás en un juego de Nintendo (si Super Mario 3D World fue uno de los primeros en conseguir esa sensación, no reunía tantos 'famosos' en pantalla). Este gran trabajo es uno de los factores que multiplican el humor del título, algo crucial si piensas que es todo un exponente de los 'party games' y que muchas de las horas con un Mario Kart las pasas sonriendo y riendo (las otras maldiciendo, sudando o apretando los dientes).

Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8Mario Kart 8Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Mario Kart 8
Publicidad: