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Uncharted: El Legado Perdido

Uncharted: El Legado Perdido - impresiones

Nathan Drake ha cedido al testigo a dos nuevos personajes, pero eso no es lo más importante de esta nueva entrega.

  • Texto: Anne Zarnecke y Sergio Figueroa

Comenzó como una expansión de Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón, pero pronto se dieron cuenta de que tenía peso para funcionar por libre. Uncharted: El Legado Perdido se ha convertido en algo más que la historia que reúne a las chicas de Nathan Drake. Es un juego con carácter y personalidad propia, que además tiene la capacidad de mejorar en algunos aspectos a las entregas numéricas.

Shaun Escayg (Creative Director) y Arne Meyer (Communications Director) nos contaron que es una suma o, más bien, lo mejor de todos los Uncharted reunidos en un mismo título. De hecho, aunque las preguntas sobre la duración siempre son incómodas, Meyer reconoció que es más grande que la trilogía original, aunque más pequeño que la cuarta parte. Dependerá de cómo lo juegue cada uno, porque lo más importante, por encima de la trama, es la concepción del mundo que el equipo secundario de Naughty Dog ha escogido para esta ocasión.

Quizá sea la libertad que da no llevar a Nathan y sus número detrás, pero la primera impresión que nos deja El Legado Perdido es que se han permitido experimentar más, probar nuevas fórmulas sin miedo a decepcionar a los fans. Las mecánicas de combate o de conducción no han cambiado demasiado, pero sí cómo se ponen en práctica en estos nuevos mapas. Al menos en el que nos dieron a probar, una zona selvática de la cordillera de los Ghats Occidentales, en el área de influencia del antiguo Imperio Hoysala en torno al que gira la trama. Nos dijeron que es de un tamaño semejante al terreno de Madagascar de Uncharted 4, pero aquí hay más libertad. El mapa está abierto, los subobjetivos se pueden completar en el orden deseado y el combate es evitable.

Uncharted: El Legado PerdidoUncharted: El Legado Perdido
Uncharted: El Legado Perdido

Lo que nos llevó hasta aquí es la búsqueda que Chloe Frazer y Nadine Ross han emprendido en conjunto, la del Colmillo de Ganesha. Se dice que este artefacto permitió al antiguo emperador Hoysala controlar a sus súbditos sin oposición. Es la misma razón que mueve a Asav, el malo, un fanático de las antiguas monarquías que espera poder emprender así una restauración. Para conseguirlo dispone, cómo no, de un ejército privado que nos va a plantar cara en la expedición. La introducción a esta misión es el tráiler que ya vimos hace un tiempo con las dos buscadoras en un bote, averiguando cómo usar un amuleto. Es un reflejo de la relación tensa entre ambas, unidas tan solo por el interés y por sus capacidades, más que por ese hombre en común.

Escaig nos reveló que Uncharted: El Legado Perdido va a contar por fin quién es Chloe y, sobre todo, cómo es. Hasta ahora hemos conocido a su parte egoísta, que se escaquea ante los problemas. Ha llegado el momento de saber "por qué siempre se larga en el último momento y deja a la gente colgada", y a ella, el de comprobar si es capaz de liderar a un equipo, con el sacrificio por los demás que eso implica.

Sony nos dejó literalmente en el medio de ningún sitio, con una brújula, un coche y tres artilugios del pasado por encontrar. De nosotros depende decidir cómo nos vamos moviendo y cuáles de los puntos de interés marcados son realmente interesantes. Conducir, parar, explorar y seguir. Esa es la rutina, que puede hacer que las partidas se alarguen más de lo que acostumbrábamos en el pasado. La búsqueda de cofres y artilugios va a ganar peso con este sistema. No era un mapa plano, era enrevesado y repleto de alturas, un elemento que sigue ganando peso.

Uncharted: El Legado Perdido
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