Hace un año que el gobierno chino tomó la decisión de acabar con la censura y las restricciones al mundo de las videojuegos, pero hasta ahora no se había consumado de verdad esta política. Porque es cierto que en Shangai y otras áreas urbanas había llegado la apertura, pero seguía habiendo una normativa y regulación estricta.
Cuando se dieron los primeros pasos, en 2014, Sony y Microsoft lanzaron allí sus últimas máquinas, aunque según han informado los resultados tampoco han sido demasiado buenos.
A partir del domingo 26 de julio, la prohibición terminó, cuenta Wall Street Journal. China ha legalizado las video consolas en todo su territorio. Acaban así 15 años de control que no responden sino al avance de la población a la normativa ya que en el país de más mil millones de habitantes se ha creado una gran comunidad de videojuegadores de móvil y PC, dos segmentos que no estaban regulados.
Ahora son las compañías las que tienen el reto de aprovechar este nuevo marco. No existe una cultura del hardware ni apego por las franquicias propias de estos fabricantes. Además, Nintendo aun no ha dado el salto a llevar allí su propia marca y ha decidido mantenerse con sus productos secundarios i-Que, de calidad inferior a la de su gama común, pero con una tradición de varios años en el mercado chino.
Veremos los resultados plazo a plazo.
