Carlos Alcaraz disfrutó de una cómoda victoria sobre Sebastián Báez en su partido inaugural del Masters de Montecarlo, por 6-1 y 6-3, y se mostró optimista con su nivel ("Me he sorprendido a mí mismo con el nivel. Pensaba que iba a jugar un poco peor"). Alcaraz también está contento de volver a la tierra batida, que ha sido su superficie preferida: el año pasado ganó tres títulos en tierra batida (Montecarlo, Roma, Roland Garros) y alcanzó una final en Barcelona, un récord de 22-1 en 2025.
La desventaja de ser tan dominante el año pasado, incluida esa dramática final de Roland Garros que duró más de 5 horas, es que defenderá 4.300 puntos, mientras que Jannik Sinner sólo defiende 1.950 puntos. Actualmente separados por sólo 1.190 puntos, es casi inevitable que Sinner le supere en la clasificación de la ATP en algún momento, quizá incluso el domingo si ambos llegan a la final y Sinner gana.
Alcaraz no se escondió de ese hecho, admitiendo que "voy a perder el nº 1 del mundo" en una entrevista tras el partido con Báez. "No sé si va a ser en este torneo o en [otro]. Estoy defendiendo un montón de puntos que van a ser muy difíciles de defender. Incluso si los defiendo, Jannik va a sumar algunos puntos.
"Simplemente intentaré jugar lo mejor que pueda y a ver qué pasa, pero para mí el puesto nº 1 no está en mi mente ahora mismo. Sólo intento sentirme lo mejor posible en las pistas de tierra batida y veremos cómo va el swing en tierra batida."
Tanto Alcaraz como Sinner jugarán mañana sus partidos de octavos de final. Alcaraz se enfrentará a Tomás Martín Etcheverry o Terence Atmane, y Sinner a Francisco Cerúndolo o Tomas Machac, dependiendo de los partidos del miércoles.