La administración de Donald Trump ha anunciado una importante escalada en el conflicto con Irán, con el ejército estadounidense dispuesto a iniciar un bloqueo naval dirigido a todo el tráfico marítimo con origen y destino en puertos iraníes.
Según el Mando Central estadounidense (CENTCOM), el bloqueo entrará en vigor el 13 de abril y se aplicará a los buques de todas las naciones que entren o salgan de las zonas costeras iraníes, incluidos los puertos del Golfo Arábigo y el Golfo de Omán. Sin embargo, se seguirá permitiendo el paso a los buques que viajen por el estrecho de Ormuz hacia destinos no iraníes.
La medida se adopta tras la ruptura de las conversaciones entre Washington y Teherán en Islamabad, que no dieron lugar a un acuerdo para prorrogar o consolidar el frágil alto el fuego de dos semanas. Trump también ha advertido de que los buques que paguen cualquier peaje a Irán podrían sufrir consecuencias, mientras las fuerzas estadounidenses se preparan para retirar las minas supuestamente desplegadas en el estrecho.
Irán ha respondido con enérgicas advertencias, y sus funcionarios han declarado que cualquier aproximación de buques militares podría considerarse una violación del alto el fuego y ser respondida con la fuerza. Mientras tanto, los dirigentes iraníes insisten en que siguen abiertos a las negociaciones, pero sólo bajo lo que describen como condiciones justas y legales.
El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto de estrangulamiento crítico para el suministro mundial de energía, ya que por él pasa aproximadamente el 20% de los envíos mundiales de petróleo. Cualquier perturbación podría provocar una mayor conmoción económica, pues los mercados ya se han visto sacudidos por semanas de conflicto.