Hace un año, el gigante lácteo danés-sueco Arla (el quinto del mundo) anunció que se fusionaba con la cooperativa láctea alemana DMK para formar una de las mayores empresas lácteas del mundo. Un acuerdo de esta magnitud debe ser revisado cuidadosamente por la Comisión Europea para garantizar que no distorsiona la competencia, y hoy han anunciado que el acuerdo ha recibido luz verde.
En un comunicado de prensa, el director general de Arla, Peder Tuborgh, afirma:
"Juntos construiremos una de las mejores cooperativas lácteas de Europa. Nuestra ambición es ser un socio fiable para reforzar la seguridad alimentaria europea y seguir promoviendo una agricultura responsable que reduzca nuestro impacto sobre el clima y la naturaleza, contribuyendo al mismo tiempo al acceso a una buena alimentación".
Tanto Arla como DMK son cooperativas propiedad de sus miembros y tienen una facturación conjunta de más de 20.000 millones de euros, con 11.200 productores lácteos en siete países.