El director del equipo Mercedes de Fórmula 1, Toto Wolff, hizo una inusual aparición en el podio del Gran Premio de Mónaco el pasado fin de semana para celebrar que su piloto, Andrea Kimi Antonelli, había ganado la carrera, su quinta victoria consecutiva en un Gran Premio, lo que le sitúa en lo más alto del campeonato con 156 puntos, por delante de Lewis Hamilton, 90, y de su compañero de equipo George Russell, con 88 puntos.
Las normas de la F1 exigen que un representante del piloto ganador del Gran Premio esté presente en la ceremonia para recoger el premio en nombre del constructor, y Wolff llevaba diez años sin hacerlo... «porque siempre es difícil encontrar el equilibrio entre que un lado del garaje esté contento y el otro no», como explicó el director ejecutivo del equipo Mercedes F1 en Sky Sports.
Como el miembro que se suponía que debía hacerlo se había marchado antes, Wolff recogió el premio personalmente, y es algo que le provoca «sentimientos encontrados» porque, mientras que la alegría era enorme para Antonelli, el líder de F1 más joven de la historia, su compañero de equipo George Russell sufrió otra racha de mala suerte que le hizo quedarse fuera de los puntos, sin tener culpa alguna.
Wolff dijo que el equipo «le falló» en el GP de Canadá, cuando su unidad de potencia falló, y también en Mónaco, donde además sufrió una penalización por exceso de velocidad en el pit lane que el equipo empeoró al no cumplirla correctamente. «Podría haber subido al podio si no hubiera sido por el error con la penalización».
Sin embargo, Wolff recordó que la temporada es larga y que, por estas fechas el año pasado, todo el mundo veía a Oscar Piastri como campeón, y acabó terminando en tercera posición, por detrás de Verstappen y Norris.