El actor Manolo Solo, uno de los más prolíficos y aclamados de los últimos 25 años del cine español, ha fallecido de cáncer a los 62 años, según ha confirmado este jueves la Academia de Cine.
Nacido en Algeciras y criado en Sevilla, trabajó en más de 50 películas y casi otras tantas series de televisión, desde comedias hasta thrillers y dramas, y ganó un premio Goya en 2016, por Tarde para la ira y fue nominado otras cuatro veces, incluida este año por Una quinta portuguesa.
Solo recibió elogios de la crítica por la mayoría de sus papeles, entre los que se incluyen muchos que han obtenido premios, nominaciones y reconocimiento a nivel internacional, como B, la película (2015), El Buen patrón (2021), Cerrar los ojos (2023, de Víctor Erice) o la serie de televisión Anatomía de un instante (2026), basada en el 23 F. También trabajó con Guillermo del Toro en El laberinto del fauno (2006), con Alejandro González Iñárritu en Biutiful (2010) o con José Luis Cuerda en Tiempo después (2018).
Licenciado en Ciencias de la Educación, también fue músico en su juventud, tocando el bajo y la guitarra en algunas bandas de rock del panorama musical sevillano de los años 90. Y lo que quizá no se sabía tanto es que sus primeros papeles como actor fueron como actor de doblaje a principios de los 90... en Dragon Ball.
El fallecimiento de Manolo Solo (su nombre real es Manuel Fernández Serrano, pero adoptó su nombre artístico empezando en su etapa de rockero al perder a su padre cuando él tenía 14 años) ha pillado por sorpresa al mundo del cine en España, ya que era uno de los actores más omnipresentes y de mayor confianza de los últimos años, apareciendo en todo tipo de películas, series de televisión y también obras de teatro. Su fallecimiento dejará un vacío imposible de llenar.