Luís Figo ha pedido la dimisión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, diciendo «ya es demasiado tarde para salvar su dignidad, pero no lo es para salvar el fútbol» y que «debería irse ya», convirtiéndose así en el primer exfutbolista en pedir abiertamente su dimisión, aunque desde luego no es la primera voz crítica contra Infantino, ni desde fuera ni siquiera desde dentro de la FIFA.
En declaraciones al Daily Mail, el futbolista portugués, exjugador del Sporting, el Inter de Milán, el Real Madrid y el Barcelona, dijo que Infantino «ha degradado el cargo de presidente de la FIFA que prometió elevar, ha mentido, engañado e intentado enriquecerse a costa del deporte al que se supone que debe servir.
Ha perdido el apoyo de su equipo directivo, de sus asesores más cercanos, de la gran mayoría de personas que dedican su vida a este deporte e incluso, al parecer, del ganador del Premio de la Paz de la FIFA.»
Figo llegó incluso a decir que, a pesar de todos los «sinvergüenzas» con los que se ha topado en sus 20 años como jugador, Infantino ha sido «el ejemplo de comportamiento más bajo, engañoso y cobardemente egoísta que jamás he presenciado».
Figo se refirió al plan de privatizar parcialmente el Mundial como una estratagema con la que Infantino acabaría ganando 30 millones de dólares al año, pero que ocultaba los «beneficios desmesurados que siempre persigue el capital privado», y que no es de extrañar teniendo en cuenta «la letanía de abusos que ha infligido a la reputación del fútbol; desde suspender y revocar decisiones disciplinarias hasta infringir las reglas del juego por un espectáculo en el descanso, nada se interpone en su camino para complacer a sus amigos.