Como recogíamos hace dos semanas, Michael Thommason debe llevar casi toda su vida coleccionando videojuegos de todo tipo y consola, y tras tantos años de trabajo quedó declarado como el poseedor de la mayor colección de videojuegos del mundo. Luego decidió venderla enterita para vivir sin apuros.
Naturalmente, y como indicaba una subasta que no dejaba de subir hace quince días, el precio que debería pagar el mejor postor para llevarse a casa una recopilación de tal magnitud no sería baladí. Finalmente, la puja se ha cerrado en Gamegavel tras colocar un interesado sobre la mesa la impresionante cifra de 750.250 dólares.
El nuevo propietario de una colección de miles de títulos para una barbaridad de sistemas de videojuegos todavía no ha querido dar la cara públicamente, pero aparte de todos esos juegos también se queda con el certificado del Libro Guinness de los Récords que acredita que cuenta con "The World's Largest Video Game Collection" en su casa. La verdad es que comprar todas las estanterías de una no tiene tanto mérito como el trabajo de coleccionismo de Tommasson, pero da el mismo juego.