Muchas cejas se arquearon el lunes pasado cuando se supo que The Witcher 3: Wild Hunt sufriría un retraso más antes de llegar a las tiendas, esta vez hasta el próximo 19 de mayo, sobre todo después de que desde el estudio CD Projekt Red prometieran literalmente que no volverían a posponer el lanzamiento cuando ocurrió la última vez.
Ahora, tras haber roto la promesa, y tras asegurar que el retraso de Witcher 3: Wild Hunt sirve para corregir bugs, el estudio insiste en esta necesidad de pulido final (12 semanas más), especialmente al haberse dado tantos casos de lanzamientos problemáticos este otoño.
"El mercado está preocupado por los juegos que no salen pulidos en las nuevas plataformas", asegura un representante del estudio a la prensa local polaca (vía Eurogamer). "Sabemos lo que tenemos que hacer, simplemente tenemos que hacerlo. No queremos lanzar el juego con 'bugs' que estropeen la partida".
Es evidente que ahora más que nunca es importante evitar las comparaciones con lanzamientos fallidos como el de DriveClub, Assassin's Creed: Unity o Halo: The Master Chief Collection, y teniendo en cuenta las grandes críticas y protestas registradas por parte de los jugadores ante esas salidas con demasiadas prisas y sin terminar, la decisión del estudio parece razonable, sobre todo cuando también han admitido que anunciaron la penúltima fecha demasiado rápido. También es cierto que este movimiento y declaraciones ponen aún más presión sobre un lanzamiento primaveral que debe ser completamente impoluto.
