Este análisis trata la aventura completa de Broken Age (que ya está disponible al público), aunque analicemos principalmente el contenido del Acto 2. Si queréis leer nuestro análisis del Acto 1, podéis hacerlo aquí.
En 2012 consiguió el dinero suficiente en Kickstarter para seguir con el proyecto y en 2014 pudimos ver el primer episodio o acto de este título, pero es ahora, en 2015, cuando por fin podemos disfrutar de Double Fine Adventure -o Broken Age, como se acabó llamando- al completo. Lo cierto es que esperar quince meses por la segunda parte de un título de aventura no es plato de buen gusto para nadie, pero quedémonos mejor con que ya está aquí y con que la historia de Shay y Vella concluye por fin.
Broken Age es una aventura que narra el proceso de la niñez a la madurez y las aventuras de una niña, Vella, que ha crecido sabiendo que sería el festín de un monstruo, Mog Chothra, para poder salvar a su pueblo durante otros catorce años más. Por otro lado, también está Shay, que es un chico que creció en una nave espacial, sobreprotegido hasta el aburrimiento.
No obstante, seamos francos. En realidad, Broken Age no es un juego por episodios: es una aventura que salió en dos partes y, aunque han encontrado un buen punto para dividir el título, es evidente que el juego, en principio, estaba previsto para salir de una vez, con la idea de que así se disfrutaría mejor.

Pongámonos con el juego: uno de los aspectos más criticados del Acto 1 fue su nivel de dificultad y, aunque no sabemos si Double Fine le prestó atención a la opinión del público, lo que está claro es que el Acto 2 aumenta la complejidad del juego, porque hasta tendréis que consultar en internet para poder resolver algunos puzles o para encontrar las pistas que os permitan resolverlos.
Es cierto que puede ser frustrante, pero una vez resolváis el puzle de los cables de vuestro Hexapal (lo sabréis cuando lleguéis allí), sentiréis como si vosotros mismos hubieseis hecho despegar la nave espacial. El problema de todo esto es que, sin duda alguna, los jugadores notarán el pico de dificultad cuando jueguen a la segunda parte de la aventura.
Sin embargo, una de nuestras mayores preocupaciones es que este Acto 2 no aportase ninguna sorpresa, porque la estructura narrativa ya hacía que ambos personajes se cambiasen los lugares, y, aunque nos decepciona un poco saber que no hay más nuevos entornos que explotar (pero los que ya había han cambiado un poco, por supuesto), lo cierto es que podréis encontraros algunos giros inesperados en esta segunda parte de la aventura. Quizás el giro más inesperado, por lo menos para nosotros, fue ver cómo los padres de Shay aparecían al inicio del Acto 2.
No cabe duda alguna de que Broken Age funciona tan bien gracias a su estilo artístico y a su presentación. El dominio artístico de la desarrolladora y su calidad se reflejan en el diseño del título y es algo que hará que cualquiera que pase y mire por encima de vuestro hombro mientras jugáis se vea obligado a preguntaros a qué jugáis. Además, el doblaje en inglés, con personalidades como Elijah Wood, Jack Black, Jennifer Hale y Alex Rigopoulos (Alex) de Harmonix, no tiene precio. Y la traducción a español no le va a la zaga.

Nosotros hemos jugado a Broken Age en PC, pero también tuvimos la oportunidad de probarlo en PS4 y PS Vita. ¿Impresiones? Bueno, aunque los juegos de aventura se disfrutan mejor en casa con el PC, el inventario limitado y la naturaleza de los objetos con los que interactuaréis en los entornos hacen que no sea incómodo jugar en una consola, e incluso es un buen título para PS Vita.
En líneas generales, después de pasarnos Broken Age, no estamos tan emocionados como después del Acto 1. Es cierto que el Acto 2 tiene muchísima calidad, pero la historia y los diálogos no nos hicieron reír tanto (aunque, en este caso, el foco cómico del título gira en torno a Alex). Desde luego, nuestros encuentros favoritos son, casi con toda probabilidad, los del árbol parlante y gruñón.
Por otro lado, la mayor dificultad de esta parte hace que haya cambios de ritmo importantes durante toda la experiencia. Estamos seguros de que a algunos de vosotros os encantará eso de más dificultad, pero si no recurrís a las guías, probablemente en ocasiones acabaréis frustrados (a menos que seáis unos genios en esto de las aventuras). Dicho esto, el Acto 2 cierra toda la historia y, si la observamos en conjunto, tenemos que reconocer que acaba muy bien. Puede que no sea el trabajo más memorable de Tim Schafer, pero resulta ser una buena, preciosa forma de tratar ciertos temas que pocas veces tenemos ocasión de ver en el mundo de los videojuegos.

