Daedalic Entertainment tienen más que demostrado lo cómodamente que son capaces de desarrollar aventuras gráficas de una calidad sorprendente. Lo consiguen con la conjunción de estilo artístico, buen diseño en su desarrollo y una narrativa que se centra en un aspecto, bien puede ser el humor absurdo o bien puede evocar contando un cuento. Al final, obtienen un resultado más que óptimo. Ahora es el turno de pasar examen a Anna's Quest para ver qué hace que esta nueva obra sea única.
Entorno simple para una aventura rica
Anna's Quest es una aventura gráfica con un estilo muy peculiar. La joven Anna es una chica que ha vivido en la granja de su abuelo, una isla de inocencia en el mundo, y esta circunstancia se refleja en el aspecto gráfico elegido para dibujar su mundo. Los dibujos que representan tanto a los personajes como al entorno que les rodea tienen un estilo muy simple y minimalista, pero no por ello deja de ser entrañable. Cierto es que su simplicidad puede echar para atrás a más de un jugador, pero aquellos que no se dejen engañar verán que hay mucho más bajo la superficie.
Y es que Anna's Quest recurre al contraste entre lo visual y lo narrativo de una forma entrañable y a la par impresionante. Si en lo gráfico opta por lo bonito e inocente, la historia nos lleva a ese mundo con tintes oscuros e intenciones ocultas del que el buen abuelo quería proteger a Anna. En más de un momento las situaciones o los personajes pondrán al jugador y a Anna en más de un aprieto moral, sorprendiendo por cómo se pueden insertar tantos claroscuros en una obra que a priori era tan "feliz" e "inocente".
Quizá el mayor pero que se podría poner a todo el conjunto visual y narrativo de Anna's Quest gira en torno a las animaciones de los personajes. Si bien cuando están estáticos gozan de una muy buena calidad, los movimientos parecen algo toscos y bruscos, casi inacabados. Es un punto gris en el estilo de un juego que por otro lado no tiene trabas, a pesar de contar una historia con bastantes clichés.

Con respecto a su jugabilidad, Anna's Quest opta por unas mecánicas sencillas que casan a la perfección con su estética. No marea al jugador ramificando los escenarios de forma excesiva, sino que centra su desafío en un factor diferente, los puzles.
Los distintos enigmas a los que el jugador se ha de enfrentar son de variados: unos de lápiz y papel, otros de pulsación de botones o musicales. No son especialmente complicados pero tampoco muy fáciles, así que la satisfacción al completar cada uno de los puzles es lo suficientemente fuerte como para continuar jugando.
Una vez más, hay que darle crédito a Daedalic Entertainment por crear una aventura gráfica muy sólida con un fuerte componente narrativo que opta por lo chocante al contrastar los elementos dulces e inocentes con aquellos más oscuros, aunando algunos elementos del folklore europeo. Anna's Quest presenta una de las más ricas experiencias para este verano si de aventuras gráficas hablamos.
