Project Scorpio, el germen de la nueva consola de Microsoft, es la respuesta del gigante de Redmond a la estructura escalable del mercado de PC. Nos lo contó el Phil Spencer en una entrevista reciente. Ahora Aaron Greenberg ha hecho unas declaraciones que refuerzan esta idea que ronda muchas cabezas: la máquina no será una pieza única y estática.
El máximo responsable de marketing de Xbox games ha reconocido que estamos ante la última generación de consolas, al menos para ellos. "Creo que sí lo... para nosotros", ha contestado a Engadget. "Creemos en el futuro sin generaciones de consolas" que permita "construir una biblioteca, una comunidad, la posibilidad de iterar en el hardware".
Greenberg asume que Scorpio es una gran apuesta por parte de Microsoft por el cambio que supone. "Básicamente estamos diciendo, 'esto no es una generación nueva, todo lo que tengáis sigue adelante y funciona'", sigue su respuesta. Y entre lo de ahora y lo que venga se formaría una "familia de dispositivos".
Sin embargo, aunque en Microsoft esperan que sea todo un éxito, por de sus palabras se desprende que no están del todo convencidos. El directivo reconoce que van a quedar a la expectativa para ver la reacción final, aunque por el momento parece que se podría haber muy interés y una gran demanda del producto. "Si los juegos y el contenido tiran, que creo que lo hará, va a cambiar la forma en la que concebimos el futuro del videojuego en consolas".
Aunque no se trate de la confirmación definitiva, parece que Greenberg no tiene ningún intención de ocultar que Scorpio va a ser un producto modular o de piezas intercambiables. Por lo que Xbox One S apunta a ser recordada como la última consola corriente lanzada por Microsoft.