Aunque desde el lanzamiento de Xbox One S las cosas han ido bastante mejor para Microsoft en el mercado de videoconsolas, especialmente en los mercados anglosajones, el gigante de Redmond sigue negándose a compartir cifras de ventas. En las últimas horas hemos recibido dos estimaciones que podría marcar las líneas de cuál es su rendimiento.
Xbox One, entre todos los modelos, ha vendido unos 26 millones de unidades en todo el mundo según la última estimación publicada por la compañía de análisis de mercado Super Data en su recepción de Nintendo Switch. En el mismo también sitúa PlayStation 4 en los 55 millones, toda vez que es oficial que pasó de los 50 antes de las navidades de 2016. Muy lejos de Sony y demasiado cerca de Nintendo ya que apenas le saca 10 millones a la fracasada Wii U.
Por otro lado, también hay una estimación de cuánto pudo vender uno de sus estreno exclusivos del pasado invierno, Dead Rising 4. El título de Capcom colocó en su primera semana 203.000 unidades según VGChartz, de las que casi la mitad fueron en Estados Unidos y el 37% en Europa.
Unos números que muestran claramente que, a excepción de PlayStation 4, el mercado tradicional de videojuegos está bastante parado.
