Actuar como R2-D2, el robot más popular del universo Star Wars, no es el trabajo más reconocido porque nunca das la cara en cámara, debes pasar horas dentro de una lata metálica y además, en los últimos casos, eres fácilmente reemplazable por una producción CGI si los creadores lo deciden así.
A pesar de todo, Kenny Baker ha sido el responsable de mover a R2-D2 con naturalidad durante años, e incluso participó a su manera en El despertar de la fuerza. Pero como falleció el pasado verano de 2016, a los 81 años de edad, ya tiene sustituto oficial. Jimmy Vee, que fue quien se metió dentro del robot en el Episodio VII, ha pasado a ser oficialmente el actor del droide de los Skywalker en el Episodio VIII, The Last Jedi.
Este actor de tan solo 106 metros de altura, ha declarado que es para él "un auténtico placer haber trabajado con el legendario Kenny Baker", de quien asegura haber aprendido "todos los trucos de cómo dio vida a R2-D2", según recoge The Guardian.
¿Sabías que aún se rodaban escenas de Star Wars a la vieja usanza?
