Nintendo acaba de descorchar el champán para celebrar que Switch acaba de batir, y de paliza, el récord de ventas en Estados Unidos en 10 meses. Un periodo de tiempo raro, que se explica solo porque de esta forma abarca sus primeras navidades y así puede compararse de forma equivalente a las consolas estrenadas en otoño como las que acaba de dejar en la cuneta, Wii y PS4.
En 2017, los estadounidenses compraron 4,8 millones de unidades de Nintendo Switch, batieno los 4,05 millones que logró la histórica Wii y los 3,95 millones de una PS4 que de momento sigue fuerte. Eso significa también, haciendo cálculos comparados con las últimas cifras ofrecidas por la casa de Kioto, que en el mes de diciembre se vendieron en Estados Unidos en torno a millón y medio de máquinas. Ahora ya sabemos por qué llegaban tan pocas a Japón, el gran sacrificado.
Nintendo también aporta algunos datos de compra de juegos que indican que está moviendo mucho software. Según sus cifras, más del 60% posee una copia de Super Mario Odyssey, el 55% de The Legend of Zelda: Breath of the Wild y el 50% de Mario Kart 8 Deluxe, lo que equivale a unas 2,9, 2,65 y 2,4 millones de unidades respectivamente. Además, las ventas de Splatoon 2 están allí por encima del 20% de la base instalada, es decir, en torno al millón de unidades.
En su comunicado, Nintendo ha adelantado algunos de los juegos que están por llegar y ha asegurado el apoyo futuro de las grandes third parties occidentales como EA, Activision, Take2 o Ubisoft.
