Más de una cuarta parte (un 27%) de los británicos menores de edad que ha participado en una encuesta realizada recientemente por YouGov admite que compra juegos recomendados para mayores de 18 años. Y son aún más, un 47% del total, quienes confirman que han jugado a uno de estos a pesar de no alcanzar la madurez recomendada por las instituciones.
El estudio se ha realizado entre personas que no tenían la edad cuando se introdujo en Reino Unido el sistema de catalogación por edades. Las respuestas positivas suben aún más cuando se introduce el factor millenial (entre 18 y 34 años), porque un tercio de los encuestados admite que ha comprado un juego para adultos cuando teóricamente no debía haberlo hecho. Más de la mitad reconoce haberlo jugado, un 65%, gracias al acceso a estos en casa de otras personas.
Las cifras de menores que llevan a cabo actos no recomendados para su edad son semejantes entre videojuegos, tabaco y alcohol, aunque inferiores a las de los espectadores de películas para mayores de 18 años. En este caso, un 80% de los británicos afirma haberlas visto antes de tener la edad recomendada. En videojuegos no existe ninguna ley que prohíba la venta, como en el consumo de sustancias dañinas para el físico, es solo una recomendación.
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