Viajes por mazmorras masacrando monstruos con un coleccionismo casi obsesivo de pegatinas conforman la esencia del entrañable action-RPG que presenta Onebitbeyond, de título The Swords of Ditto. Bello por fuera pero un poco perro por dentro, el juego mezcla elementos roguelike y de aventura clásica para alumbrar su propia identidad como historia infantil.
A la orilla del mar y un tanto desconcertado, comienza tu partida cuando el escarabajo místico Puku decide despertarte y llevarte al templo en el que está la espada que da nombre al juego. Tomarla de su lugar de reposo empapa de su poder, pero también de su compromiso, acabar con la bruja Mormo, que se eleva cada siglo para azotar con su maldición a la tierra de Ditto. Solo quedan cuatro días para que ocurra este evento, apenas hay tiempo para prepararse para la batalla. Es decir, para aumentar fuerza y mejorar equipamiento. Una historia tan típica que no tiene ningún interés, pero por suerte es de las pocas cosas de este título que sufren este problema.
Su jugabilidad podríamos definirla como A Link to the Past cruzado Rogue Legacy. Porque del primero toma la estructura de niveles, sus mazmorras y sus peleas de espada, y del segundo esa forma de evolución a partir de muertes permanentes acumulables. Para poder sobrevivir a los combates es imprescindible dominar el tempo que rige al atacar y al esquivar, sobre todo cuando alcanzas zonas profundas. En algunos sitios esperan cerebros flotantes, en otros rocas gafotas y en otros zombies viscosos, y cada uno tiene su patrón de comportamiento. Además, se coordinan muy bien entre sí.

Las armas de The Swords of Ditto son consideradas como juguetes, la mejor forma de encajar en esta aventura vivida por un niño. Hay un pie gigante de gorila que aplasta enemigos, un dron dirigible explosivo o un palo de golf mágico, por citar unos cuantos. Para no perder el hilo de su temática, su presentación previa al equipamiento es en forma de pegatinas. Una son las propias armas, otras son mejoras para ellas y otras para el propio personaje, como incrementos de potencia o de resistencia elemental.
La forma de afrontar la muerte permanente también es un detalle elegante. Efectivamente, cada derrota es una oportunidad menos de derrotar a la bruja, así que el reloj corre cien años y trae a un nuevo héroe para brindarle una nueva opción. Todo lo conseguido desaparece, excepto el nivel de evolución y los puntos de experiencia. Incluso ha cambiado el mundo de juego, con edificios rotos para reflejar el imperdonable paso de los días. Es un poco pesado tener que grindear para conseguir equipo cada vez, pero es genial la forma de reconstruir el escenario.
Porque esa gran misión en la que derrotar a Mormo no es la única tarea que ofrece el juego. Es una aventura amplia en la que se pueden hacer muchas cosas, desde explorar mazmorras aleatorias a completar encargos de otros personajes, como buscar a los hijos perdidos de un pingüino (las primeras son más divertidas). Como es un título adictivo, te llama a meterse en estas misiones alternativas en busca de tesoros escondidos. Y no aburre, porque cada una tiene sus propias normas, como por ejemplo que aumenta el poder del fuego, y un sets de trampas y puzles dispuestos de forma aleatoria.

Hay que tener en cuenta que no tiene por qué ser un héroe solitario. Al contrario, recomendamos totalmente probarlo en cooperativo para dos personas, sobre todo al escoger un nivel de dificultad superior a 'relajado'. De hecho, al probarlo por nosotros mismos, el primer jefe nos destrozó una y otra vez, pero en pareja se resolvió el problema. Además, solventa mucho el tema de la muerte permanente, porque al amigo siempre puede revivir al otro sacrificando la mitad de su barra de vida. Pero siempre local, nada de multijugador online, como nos hemos encontrado en otro semejante como es Secret of Mana.
Arrancábamos el análisis de The Swords of Ditto diciendo que enamora por fuera y, salvo que alguien sea muy reacio a los gráficos estilo dibujos animados, su estilo artístico convence. Rivaliza con la técnica de dibujo manual con Cuphead, pero con una estética con un toque a Hora de Aventuras. Está vivo y salta de la pantalla con la energía que requiere esta historia con una presentación infantil deliberada. Es cierto que nos hemos encontrado con algún problema de fluidez de imagen, pero Onebitbeyond ya ha dicho que hay una parche de día uno que arregla algunos fallos.
Puede que no lo parezca por sus imágenes, pero es un señor RPG de acción. Que su estilo no oculte la calidad de sus gráficos ni la dificultad de su gameplay, ni tampoco que es uno de los juegos más divertidos a dobles. El combate táctico y la muerte permanente son duros, pero se pueden sacar adelante. Porque quién no puede esperar 100 años más para jugar otra vez a The Swords of Ditto.
