Ya se ha resuelto la primera apelación a la sentencia de condena a Oculus tras la demanda de Zenimax. El juez del caso sigue encontrando a la compañía de Facebook culpable por el robo de código, pero ha rebajado a la mitad la condena de 500 millones de dólares interpuesta por un jurado popular, y cada vez está más lejos de los 1.000 millones de dólares que solicitaban los demandantes.
La sentencia estima que Oculus debe pagar 200 millones de dólares por la rutpura de contrato de Palmer Luckey tras llevarse su proyecto VR de una empresa a la otar y otros 50 millones por violación de patentes. A esto hay que sumar 54 millones más de intereses. Además, ha desestimado la demanda por daños interpuesta por el propio Luckey y por Brendan Iribe, así como la petición de retirada del mercado de Oculus Rift, como recoge la sentencia a la que ha tenido acceso Bloomberg.
Paul Grewal, vicepresidente de Facebook, ha declarado que esta nueva decisión es "un paso adelante positivo hacia una resolución justa" y ha anunciado que seguirán apelando mientras queden opciones de recurso. También ha reforzado su "compromiso con Oculus" y ha prometido que seguirán invirtiendo en el producto para "construir el futuro de la Realidad Virtual".