Crytek siempre ha llevado su motor CryEngine por bandera, demostrando que sus herramientas tienen potencial para dar los juegos más vistosos de cada generación. En esta no ha logrado captar tantos clientes como quisiera, pero juegos como Star Citizen son ejemplo de hasta donde puede llegar la tercera iteración del motor. Es capaz de presentar renderizados impresionantes, y aún más si se unen a técnicas de fotogrametría.
Es lo que ha hecho Matthias Lindemann en busca de estampas que sean capaces de engañar al ojo humano para que crea que es el mundo real. Estas imágenes, de las que os traemos solo un ejemplo, han sido tomadas de una escena renderizada corriendo a tiempo real, aunque en un entorno pequeño y controlado, lo que permite dedicar la mayoría de recursos al impacto visual.
Aunque nos preguntamos. Si esto es a lo que puede llegar en términos gráficos un equipo si se dota de suficiente capacidad, ¿hasta dónde será capaz de llegar la próxima generación de consolas?
Los trabajos en entornos controlados siempre exprimen al máximo el aspecto visual, recortando recursos en otros muy exigentes como IA, físicas o carga de texturas. De hecho, aún nos acordamos de la esa presentación de Unreal Engine que Epic presentó en marzo con el actor Andy Serkis.