Los trabajadores de Riot Games han encontrado un camino para recuperar derechos laborales pocas veces recorrido en esta industria, el de la protesta colectiva. La manifestación del pasado 6 de mayo para exigir que cambien la cláusula de sus contratos que les prohíbe demandar a la empresa, que salió a relucir cuando dos trabajadoras intentaron hacerlo por sendos casos de acoso, va a repetirse hasta que sean satisfechas sus condiciones.
La compañía se comprometió a reformular sus contratos cuando acaben los juicios que hay en marcha, además de a otras medidas como un nuevo código de conducto y la creación de talleres. Sin embargo, para los trabajadores no es suficiente y consideran que es una mala excusa.
Uno de los organizadores de la manifestación ha contado a The Verge porque se sigue recurriendo al arbitraje forzoso, una técnica que "ha sido criticada y está cambiando en varias compañías", como Google. "No se trata de ser anti-Riot o de no querer estar aquí, lo hacemos porque confiamos profundamente en la misión de Riot y nos encanta este sitio y queremos hacer cosas geniales juntos", ha declarado Jocelyn Monahan, que deja claro que también "somos parte de Riot".
La empresa ha abierto un nuevo canal de comunicación entre trabajadores y junta directiva.
