El grado de apoyo de Bethesda a Switch es espectacular, ya se compare con cualquier otra third party o con el que la propia compañía dio al hardware de Nintendo en el pasado. Tras Doom, Wolfenstein y Skyrim llegan las secuelas de los dos primeros y los juegos de la serie The Elder Scrolls Blades y Legends.
El concepto es simple en boca de Pete Hines, vicepresidente de marketing global de la empresa: "estamos contentos de llevar el juego a tantas plataformas como lo muevas tal y como se diseñó y se imaginó". La clave respecto al pasado está en que, aunque haya que rebajar gráficos, Switch no requiere más cambios y permite jugar la experiencia completa. Pero es que, además, les está yendo bien.
"Una de las cosas que hemos descubierto al habla con Nintendo es que hay un segmento de su audiencia que juega otras cosas en su plataforma a la que también le gustan nuestras cosas", ha explicado a GamesIndustry.biz. Aunque lo más importante es que estos títulos ya estrenados son "punto de entrada" a Switch y la propia Nintendo lo reconoce.
"Puede ver qué es lo primero que juega la gente con su nueva cuenta en Switch, y si es Doom o Skyrim dicen 'alguien adquirió una Switch y decidió jugar a vuestro juego antes que a cualquier otro'. Encaja con una audiencia que ya está en Nintendo, pero también está claro que estamos trayendo gente nueva. Conocí a una persona ayer que me dijo que las primeras cosas que compró en Switch fueron Doom, Wolfenstein y Skyrim porque son el tipo de cosas que quería, y el hecho de que estuvieran en Switch le hizo comprar una".
El apoyo continúa pues los dos próximos grandes lanzamientos, Wolfenstein: Youngblood y Doom: Eternal, van de camino a la híbrida como al resto de consolas.