Nintendo presentó hace tan solo unos días unas cifras de negocio espectaculares, guiadas por el buen funcionamiento de su consola híbrida Switch y también de los juegos, cuya demanda es muy superior a la pronosticada. Su producto funciona y, además, goza de la ventaja de estar en el punto alto de su ciclo mientras sus competidores están en la parte baja, a punto de cambiar de generación. Será a finales de año, ¿y cómo afectará en Kioto?
Para su presidente, Shuntaro Furukawa, no demasiado. Preguntado por uno de sus inversores, reconoció que "claro que habrá un cambio en el entorno con la aparición de nuevos productos de sus competidores". Sin embargo, y sin citar nunca a PS5 ni a Xbox Series X, añadió que "no creemos que las tendencias de negocio de otras compañías tengan un impacto significativo en el nuestro".
De momento, el año fiscal 2020 va por encima de lo esperado y, aunque en su previsión no lo hayan dicho, de nuevo existe la posibilidad de que se alcance la cifra mágica de 20 millones de unidades de una consola distribuidas en un solo ejercicio. Su previsión para el siguiente se conocerá una vez concluido este, a 31 de marzo, como dijo el presidente global de Nintendo y ha quedado recogido en este Q&A traducido del japonés por VGC antes de que llegue la traducción oficial.
Entonces, con esa previsión en la mano y el cuarto año de vida de la máquina por delante, ya en plena madurez, podremos valorar la medición del impacto que haya realizado la ejecutiva de Nintendo.