Japón ha sido el último país en entrar en un escenario de paralización económica para evitar la propagación del coronavirus entre sus habitantes. Pero ya lo ha hecho y eso supone que muchos trabajadores no deben salir de sus casas y deben detenerse en caso de no poder teletrabajar. En los videojuegos, ha afectado a CERO, el organismo que pone la edad recomendada a cada título, y por eso algunos estrenos a futuro se van a ver afectados y retrasados.
Sin embargo, ni en Europa ni en América del Norte se va a provocar una situación semejante. Tanto los trabajadores de las oficinas de PEGI como los de ESRB han sido relegados a sus domicilios, pero ambos organismos siguen llevando adelante su gestión con normalidad y esperan un "impacto mínimo" en sus resultados.
PEGI está ubicada en Bélgica, pero trabaja con dos administradores independientes en Reino Unido y Países Bajos, sin necesidad de reunirse en persona con las compañías que envían sus videojuegos a analizar, como ha explicado el propio organismo a IGN. Por tanto, esta forma de organizarse es habitual. Además, desde ESRB puntualizan que van a seguir trabajando en remoto tanto tiempo como sea necesario, pues no provoca retrasos en su estructura.
Hay que recordar que estas etiquetas se suelen colocar con mucha antelación, especialmente en grandes proyectos que las llevan ya en sus tráilers.