La continua guerra de patentes entre las compañías de tecnología Microsoft y Motorola dio un nuevo giro después de que Microsoft rechazara la oferta de acuerdo propuesta por Motorola.
La batalla legal en cuestión tiene que ver con la disputa de patentes desde ambos bandos. La tecnología ActiveSync de Microsoft se emplea en cantidad de teléfonos Android, por lo que Motorola propuso pagar 0,33 dólares por cada teléfono vendido en EEUU que aprovechara ese tipo de sincronización.
Pero a cambio, Motorola pedía hasta un 2,25% del coste de cada videoconsola Xbox vendida hasta la fecha, más 0,50 dólares por cada copia del sistema operativo Windows, pues ambos utilizan la tecnología de vídeo H.264 de la firma. Estos son los términos que no ha aceptado Microsoft, que los ha calificado de "fuera de lejos de los márgenes del mercado".
Recientemente, un juez de la ITC recomendó que la venta e importación de la consola Xbox 360 se prohibiera hasta que se resolviera la disputa. La sugerencia encontró pronto objeciones de compañías de la talla de Activision o IBM, que señalaron que una medida de ese calibre dañaría sus respectivos negocios.
La costosa disputa entre las dos marcas (Motorola es ahora propiedad de Google) lleva dando que hablar unos meses. Con el rechazo de esta última oferta, ambas se quedan con poco espacio de maniobra.