Una querella. Ese ha sido el movimiento de un antiguo empleado, contratista, que trabajó en Nintendo of America durante más de 3 años, en torno a 2015, contra la propia Nintendo y Aston Carter, empresa de RRHH. Interpuesta a través de la NLRB, la demanda apela al derecho a sindicarse, algo que la compañía habría intentado frenar mediante amenazas, vigilancia y demás tipos de presión.
Así lo recogía Axios hace unos días, con la voz en Twitter de Boyks, usuario que afirmaba ser el autor de dicha demanda y que revelaba una serie de prácticas muy graves. Tras varios días, Nintendo ha respondido en un comunicado en el que afirma que desconocía la intención de sindicarse de dicha persona y que, de hecho, el despido fue debido al quebrantamiento de acuerdos de confidencialidad:
"Estamos al tanto de la querella, realizada a través de la National Labor Relations Board por un contratista que había sido despedido por divulgar información confidencial, y no por otras razones. Nintendo no está al tanto de ningún intento de sindicarse u otras actividades relacionadas y quiere cooperar con la investigación capitaneada por la NLRB."
Añaden que se toman "muy en serio" todo lo relacionado con las condiciones de sus trabajadores y que están "totalmente comprometidos con brindar un entorno de trabajo acogedor y comprensivo". No obstante, la investigación sigue en curso y la situación no se terminará de aclarar hasta que concluya en unas 7 - 14 semanas. La NLRB tiene que valorar si hay o no caso y, por otra parte, si la demanda debe afectar a NoA o a la empresa encargada de las contrataciones, Aston Carter. Por otra parte queda por ver si, en efecto, el despido se debió a la ruptura del acuerdo de confidencialidad firmado por el empleado o por esa búsqueda de sindicato.
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