NHK News, una cadena de la televisión pública japonesa, ha informado de que la semana pasada fue arrestado un hacker informático por alterar el código de Pokémon. Este sujeto se dedicaba a modificar los datos de Pokémon de Escarlata y Púrpura para posteriormente venderlos con fines competitivos. El hombre había usado modificadores especiales que mejoraban las habilidades de los personajes y luego eran puestos a la venta en una web.
La modificación de archivos y la distribución de datos editados es ilegal en el país del sol naciente. De hecho, está penado y, dependiendo de la información y su importancia, las cifras de las multas o el tiempo en prisión pueden llegar a ser muy abultados. Esta normativa está redactada en Ley de Prevención de Competencia Desleal de 2019 y, en este caso, el pirata podría enfrentarse a 5 años de prisión y una multa de 5 millones de yenes (32.000 dólares).
El informe presentado por la cadena japonesa revela que el sujeto vendía los pequeños monstruos por hasta 1.300 yenes (85 dólares). Además, fue pillado cogiendo pedidos y ofreciendo descuentos con ejemplares raros como 6 Pokémon por 25 dólares (4.000 yenes). Los cuerpos policiales del país nipón aseguran que, durante el periodo comprendido entre diciembre del 2022 y marzo del año siguiente, pudo obtener millones de yenes (varias decenas de miles de dólares).
El pasado mes de marzo, los abogados de The Pokémon Company ya advertían que los proyectos ilegales hechos por fans eran sencillos de interceptar si ganan dinero. Aunque el fin de la empresa no es perseguir a los fans, si su objetivo es la "deslealtad", se ven obligados a tomar cartas en el asunto. Por otra parte, calificaban de "fácil" detectar algunas maniobras para lucrarse a su costa, ya que muchas son publicadas en los medios. Este hecho en sí no es motivo de demanda, aunque, la mayoría lo hace para publicitar sus ideas y obtener apoyos de páginas como KickStarter. Dicho esto, una vez se conoce que reciben cualquier tipo de subvención, se toman medidas.