Friedrich Merz se convertirá en el próximo canciller de Alemania tras la victoria de su bloque conservador CDU/CSU en las elecciones del domingo, pero su camino hacia el poder no será fácil. Con unas negociaciones de coalición que se prolongarán durante meses, Alemania se encuentra en un limbo político, mientras que la postura de línea dura de Merz sobre la independencia europea de Estados Unidos ya está causando sensación.
El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania obtuvo un histórico segundo puesto, pero los partidos mayoritarios se niegan a gobernar con ellos, lo que obliga a Merz a entablar difíciles negociaciones. Sus críticas a la influencia de Washington -comparando sus intervenciones en campaña con las de Rusia- señalan un alejamiento de la tradicional postura atlantista de Alemania, una medida que podría redefinir la geopolítica europea.
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Mientras tanto, la economía alemana sigue siendo lenta, y la incertidumbre se cierne sobre su papel en la OTAN, ya que Merz cuestiona el futuro de la alianza. La fractura de la votación deja a Alemania navegando por aguas políticas desconocidas, con los inversores y los socios internacionales observando ansiosamente. Por ahora, queda por ver cómo Merz reunirá una coalición y si su visión de una Europa más independiente gana tracción.
