No me malinterpretéis, pero ¿no está bien ya de nazis? Igual que con los zombis o los aliens, pese a interpretaciones pop-culturales de todo tipo año tras año, todavía parecen muy efectivos (aunque a veces unidimensionales) como protagonistas. Aun así, ya hace bastante tiempo que la Segunda Guerra Mundial dominaba el género de acción en los videojuegos, y títulos como Medal of Honor o Call of Duty comenzaron a optar por explorar otros tantos períodos históricos. Pero con este juego tenía que ser así: ha llegado la hora de volver a visitar al Tercer Reich. De quitar el polvo al viejo Wolfenstein. Eso sí, que nadie espere una lección de historia demasiado precisa...
Cuando Machine Games, el estudio afincado en Uppsala, reproduce el primer vídeo del nuevo Wolfenstein, comienzo a ver una realidad alternativa en la que los aliados perdieron la WWII. B.J. Blazkowicz, el personaje que manejamos en 1992, explica la situación con una voz severa.

- He estado ausente demasiado tiempo. Tantas cosas han cambiado.
El año es 1960 y los eventos alternativos tras la Segunda Guerra Mundial quedan resumidos mediante unas ilustraciones muy bien escogidas. Imágenes de armas nucleares parpadean. Sobre 1948, los alemanes se quedan con la bomba, y seis años después aterrizan en la Luna. Los desfiles en Berlín son más multitudinarios que nunca, y no puedes mirar a ningún lado sin toparte con una esvástica. En las calles de Londres, ahora también germana, un 'mecha' (robot gigantesco) de tres metros machaca a la resistencia. Pero según Blazkowicz, la guerra no ha terminado, por mucho que así lo crean los alemanes. Un logo con las palabras Wolfenstein: Third Reich, en la clásica fuente tipográfica de la serie, aparece en pantalla.
- En realidad el subtítulo es The New Order, nos explica el estudio.
Resulta que, tras un accidente, B.J. Blazkowicz había pasado en estado de coma 14 años y se despierta al comienzo del juego en una institución para enfermos mentales. Las malas noticias de que los nazis ganaron la guerra llegan a sus oídos, algo que podría producir un shock incluso a los tipos más duros. Vamos a experimentar esta re-escritura de la historia desde los ojos perplejos de Blazkowicz. Vamos a ser B.J., no a jugar con su personaje, según promete Machine Games.
Dos rostros pre-renderizados aparecen en pantalla, las caras de un hombre y de una mujer. En realidad, Machine Games ha empleado la cabeza pixelada de B.J. sacada del juego original para diseñar su nuevo aspecto. La mujer se llama Anya y es la enfermera del hospital. Estará al lado de Blazkowicz durante esta aventura.

Cuando puedo ponerme a los mandos del juego para probarlo, un B.J. disfrazado aparece en un lujoso vagón de un tren, con un café entre manos. Me presentan a dos de los principales antagonistas del juego: Frau Engel y Bubi. La primera es una oficial nazi de alto rango, mientras que Bubi es su afeminado juguete sexual, con su pelo relamido y su sospechoso bigotito a lo Errol Flynn. ¿Hace falta decir que ambos son rubios, rubios? Esta pareja, que parece llevar una relación un poco rarita, es muy colorida. Sólo con el nombre de Bubi me entra la risa tonta.
- Stellen Sie den Kaffee auf den Tisch, me indica Engel. Sorprendentemente, todas sus frases son en alemán. Engel me llama, me contempla y halaga mi apariencia aria. A Bubi le gustan mis ojos. Tendré que pasar una prueba, y entonces Engel descubrirá si llevo sangre pura en las venas. Aparta su Lager futurista y pone dos fotos sobre la mesa: una con un ojo, la otra con una boca. Tengo que decir cuál creo que es la más bonita, y escojo la del ojo.
Dos nuevas tarjetas aparecen, y en esta ocasión señalo a una mariposa. Luego, una calavera y una araña, seguidas de una pregunta que me da mucho más asco. Intento escoger, pero Engel agarra la pistola y me apunta a la cara.
- Si no fueras ario, habrías escogido la pistola, explica Engel, y entonces descarta el test como un sinsentido, con una risa alocada.
Pequeños mini-juegos. Sospecho que estas elecciones podrían afectar al juego de alguna forma, y estoy en lo cierto. Explica Machine Games:
- La línea temporal y el gameplay cambiará dependiendo de las decisiones que tomes al principio. Se hace un poco más sigiloso si tomas una dirección, y más de acción si te decides por la segunda. Este es un método que nos permite alargar la longevidad del juego, y justo como en el original, también hay un montón de secretos y coleccionables por encontrar.

Saltamos adelante en el tiempo y el espacio, hasta caer en una secuencia más o menos a un tercio del juego, que sucede en Londres. Aquí nos encontramos con un movimiento de resistencia, y nuestra misión es infiltrarnos en cierto laboratorio de investigación. El edificio London Nautica me lo enseña mi nuevo colega fornido, quien me conduce hasta el punto de entrada.
Parece que el objetivo principal es una torre de radio, pero una explosión la derriba y cae casi encima de mis (nuevas) narices. Me escurro entre los restos con el arma lista. De repente, un mecha con forma de perro rabioso intenta atacarme. "Pareces hambriento", murmulla B.J., optando por otra dirección. A travieso una valla con mi revólver modernizado de última tecnología. Los nazis mutilados por la explosión también prueban mi cañón, y descubro después un arma aún más poderosa.
Durante toda esta escena, mi guía por radio es Caroline Becker, uno de mis aliados. Un mecha diferente, con un ciber-ojo de color rojo comienza a flagelarme con ataques de electroshock, comenzando un salvaje tiroteo. B.J. se agacha tras una roca y reparte plomo al hombre-lata, hasta que yace gimoteando mecánicamente en el suelo.

Una vez alcanzado el laboratorio me sorprende un grupo de nazis, pero en esta ocasión voy gorroneando armas de todo tipo y arrasando con ellas a dos manos. Los alemanes se ponen a gritar y la música empieza a sonar más fuerte. Termino corriendo hasta una ametralladora montada y activo una carnicería sacada de una película gore exagerada. Una interesante característica de esta última arma es la forma en la que puedes agazaparte con ella y colocarla en diferentes ángulos sin dejar de disparar.
Tras el laboratorio entro en un enorme salón que parece acoger una exposición sobre el programa espacial nazi. Una réplica descomunal de la luna rodeada de información orgullosa presume sobre el logro, y circunvalando el falso cuerpo celestial, una docena de estatuas saludando con la mano en alto y vestidas con traje espacial. Parece una escena sacada de la reciente película Iron Sky, algo que encaja extrañamente bien en el universo Wolfenstein.
-Pones un nazi en la Luna. ¡Que te den, Luna!, murmulla B.J. con un cabreo fuera de lugar. Es uno de los muchos comentarios que pronunciará durante el juego para sí mismo.
Unos cuantos elementos ligeros de puzles y plataformas después, comienza una ardua escalada por el conducto de un ascensor, todo mientras disparo a otro puñado de nazis y esquivo los restos que caen. B.J. decide disparar a los frenos del elevador con otro comentario de los suyos: "¿qué puede salir mal?"
En un centro de investigación me topo más adelante con una sala cubierta por un espeso cristal, conteniendo algún tipo de súper-láser que naturalmente estoy deseando probar. Tras resolver algunos rompecabezas relacionados con el escenario, accedo a la jaula de cristal. Al ver ese chisme tan atractivo, B.J. echa un vistazo a su arma anterior, frunce el ceño y la tira a un lado para quedarse lógicamente con el pedazo de láser. Como era de esperar, esto activa la entrada de otra ronda de nazis para poner a prueba el arma devastadora. Y esa carnicería fue aún más exagerada, recordando el imaginativo arsenal del último Wolfenstein. Un sólo disparo de esta pequeña es suficiente para transformar a cualquiera de estos extremistas de la derecha en un charco de ketchup Heinz.
Y con este último festín, concluye la demo. En líneas generales, Wolfenstein: The New Order parece un juego de acción prometedor y muy bien exagerado, con personajes memorables y armas divertidas, que es lo que cuenta. Si te pones muy generoso, podrías llegar a identificar ciertos matices de Chronicles of Riddick. Si Machine Games mantiene la calidad a ese nivel, podemos esperar un regreso triunfante para el machaca-nazis más devoto del sector del videojuego.

