No es Enric Álvarez, director, quien nos recibe en Madrid. Tampoco Dave Cox, productor. Es el mismísimo Drácula el que nos da la verdadera bienvenida. Sentado en su trono, ebrio de sangre, rodeado de riquezas, algo de caos y horror. Tranquilo, confiado tanto de sorprendernos como de repeler el asedio que está sufriendo su castillo. Último golpe del ariete a las puertas. Último trago a la copa. Toca demostrar el poder del Dragón.
Los primeros desgraciados saben que van a morir nada más entrar a la sala. La sola presencia del vampiro les estremece, su fuerza les abruma. Todavía no salta ni corre: se limita a pasear, asestando latigazos con elegancia. Cada azote saca sangre de los rivales, y si se resisten habrá que devorarles el cuello y subir el PEGI si es menester. Porque el particular vino de Drácula es en realidad "el combustible de tus habilidades", como descubrimos después. La mayor violencia consecuente no desentona con el personaje.
Del rojo pasamos al azul de la Espada del Vacío, con la que el temible vampiro pierde alcance, pero hoja que se presta a vistosos cortes a media distancia, capaces de absorber la vida del enemigo. Esquivas, bloqueos y combos aéreos se unen al repertorio cuando el número de invitados imprevistos supera los límites de la cortesía. Los más protegidos tienen el placer de conocer las Garras del Caos, de amarillo fuego, tercera posibilidad de combate, capaces de romper defensas y escudos en los bailes cuerpo a cuerpo.
Los que acabaron Mirror of Fate recibieron un claro adelanto. Rojo, azul, amarillo. Sangre, Vacío, Caos. Ingredientes de un nuevo sistema de lucha ideado para hacer "que el hack ‘n slash tenga más significado" y factor estratégico. Para que tengas en cuenta qué recolectar o qué arma emplear (cambiando incluso en pleno combo). Para que "tengas cuidado y prestes atención", pues cada golpe recibido estropea la dinámica. Si eres tan ambicioso como el protagonista, luego querrás alcanzar la Maestría de cada arma en el nuevo árbol de habilidades de combate.
El recibimiento de Drácula convence a invasores y periodistas por igual. Mercury Steam quiere que el jugador sienta su poder, y así nos deja con auténticas ganas de catarlo. Pero, ¿no será demasiado poderoso? Solo al principio y al final, parece. En un giro al estilo Metroid, por alguna incógnita, el Dragón pierde sus poderes y deberá recuperarlos durante el juego.
Pero la sorpresa no se queda en el nuevo y versátil combate multi-arma. Presumiendo de detalle y ambientación, Álvarez rota la cámara manualmente, en cualquier momento, demostrando la libertad de visión del jugador. "Si la dejas quieta, se vuelve automática para ofrecer los mejores planos", asegura mientras juega.
Además, la sensación de libertad y las decisiones ante los deseos de los fans tampoco se limitan a la nueva cámara libre. La exploración y las secciones de plataformas buscan también amplitud y protagonismo. Desde los pasillos de un imponente castillo que "es un personaje en sí" hasta las calles de una ciudad moderna que todavía no conocemos, pero que no perderá el estilo gótico. La sección de este tipo demostrada, saliendo del castillo, presenta a un Drácula ágil, que analiza la estructura de la sala recordando a los últimos Batman y descubre puntos de posible agarre (una ayuda visual desactivada en nivel difícil).

La historia "no deja cabos sueltos", nos repiten Álvarez y Cox en una entrevista que pronto podrás leer en portada. "Tiene una conclusión de verdad" y también explica el epílogo de LoS (con el Drácula decrépito y la oferta de Zobek): "lo único que puedo contaros es que Drácula acabará aceptando el trato. El resto, tendrás que descubrirlo".

Nuevo motor multiplataforma PC-consolas para un juego completamente nuevo: cámara 360º, 0 cargas, nuevo streaming para exploración libre (ahora puedes volver hacia atrás). No parecía el código pre-alpha para PS3 que era la demo. Para nada.
La velocidad y precisión de los saltos queda aún más patente en la batalla contra un Titán que cierra la demo. El escenario andante que pretende decantar el asedio al castillo propone al Dragón los primeros retos de verdad: combates sobre partes móviles o brincos sincronizados entre mecanismos, todo mientras el Paladín Dorado -un caballero alado que podría salir de los del Zodiaco- lanza sus flechas desde el aire. El recorrido por el Titán vuelve a hacer brillar la cámara y el diseño. Su fin, con Drácula vomitando la sangre de los asesinados sobre un orbe, vuelve a recordar de quién va este juego. Al Paladín le queda bien claro tras una última pelea multi-arma y antes de recibir el peor de los finales por liderar el asedio. "Vuestro Dios me enseñó otro camino", concluye el Príncipe de la Oscuridad antes de provocarle un dolor con repercusión global que sólo deja polvo en kilómetros. Y entre el polvo, una melena cana.
Castlevania: Lords of Shadow 2 sorprende de veras a nivel técnico y jugable. Si el espectáculo se mantiene y combate y exploración cumplen sus renovadas promesas, se convertirá en uno de los títulos con más garra del año. El descaro y confianza del Dragón están totalmente justificados.

