De nuevo en Australia. Ni Saints Row IV ni State of Decay van a salir a la venta si sus creadores no realizan algunas modificaciones a ambos títulos porque la agencia nacional de clasificación de contenidos se ha negado a otorgarles la etiqueta necesaria para poder ser publicados.
El problema con Saints Row IV es que "incluye representaciones interactivas y visuales de violencia sexual que no están justificadas por el contexto". La sonda anal alienígena es un caso concreto de lo que no ha gustado en la oficina de clasificación por edades del país. Además, también se denuncia el uso de drogas.
Precisamente las sustancias ilegales es lo que ha llevado a la censura de State of Decay. El texto de rechazo indice en que hay estimulantes como la metadona, la morfina o las anfetaminas que son necesarias para terminar el juego. Además, su aparición, produción y consumo es muy explícito.
Deep Silver ha aceptado la crítica y ya ha anunciado que Volition trabaja en una modificación del código que permita que Saints Row IV llegue a Australia. Undead Labs ha expresado la frustración que siente por la censura sobre State of Decay en sus propios foros, pero ha mostrado respeto por la legislación vigente en el país.
El gobierno australiano reformó la normativa de videojuegos hace aproximadamente seis meses para incluir la categoría +18 y poder dar cobertura a más títulos, pero eso no ha significado más manga ancha.