Cerca de 4,9 millones de niños murieron antes de cumplir los cinco años en 2024, según estimaciones de Naciones Unidas, lo que pone de manifiesto una preocupante ralentización de los esfuerzos mundiales por reducir la mortalidad infantil.
Agencias como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud afirmaron que la mayoría de estas muertes eran evitables, a menudo relacionadas con complicaciones en el parto, paludismo y acceso limitado a la atención sanitaria básica. Aunque la mortalidad infantil se ha reducido en más de la mitad desde 2000, los progresos se han estancado en los últimos años.
Los funcionarios advirtieron de que los conflictos, la inestabilidad económica, el cambio climático y los recortes de la ayuda internacional podrían revertir décadas de logros. Sin una acción urgente, dijeron, el mundo corre el riesgo de que las tasas de supervivencia infantil se estanquen o incluso empeoren. "Ningún niño debería morir de enfermedades que sabemos cómo prevenir", concluyen.