Un petrolero ruso de gas natural licuado averiado, el Arctic Metagaz, ha entrado en aguas libias de búsqueda y rescate tras dos semanas a la deriva en el Mediterráneo, según las autoridades italianas.
La agencia de protección civil italiana advirtió de que el principal riesgo es una posible fuga de gas, aunque por el momento no se ha detectado ningún escape. Las autoridades dijeron que sigue sin estar claro cuánto GNL hay aún a bordo, y que posiblemente parte de la carga ya se haya dispersado.
El buque, vinculado por la UE a la llamada "flota en la sombra" rusa, se encuentra ahora bajo jurisdicción libia, lo que complica cualquier intervención. Varios países del sur de Europa ya han instado a Bruselas a actuar, citando el riesgo de un incidente medioambiental grave.