Donald Trump ha dicho que Estados Unidos podría poner fin a su campaña militar contra Irán en un plazo de dos a tres semanas, sugiriendo un posible final rápido del conflicto incluso sin un acuerdo formal con Teherán.
Hablando en la Casa Blanca, Trump declaró que las fuerzas estadounidenses "se irían muy pronto", y añadió que un acuerdo con Irán no era un requisito previo para poner fin a las operaciones de lo que Washington denomina "Operación Furia Épica".
Los comentarios ponen de relieve el cambio de mensaje de la administración estadounidense, ya que los funcionarios han alternado entre señalar la apertura a las negociaciones y la disposición a continuar la guerra. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que las conversaciones estaban en curso, pero advirtió de que la acción militar persistiría si Irán no cumplía las exigencias estadounidenses.
Mientras tanto, Irán ha intensificado su retórica, y sus Guardias Revolucionarios amenazan con atacar a las principales empresas estadounidenses que operan en la región. Según informes, la lista incluye empresas como Apple, Microsoft y Boeing.
Los combates continúan en múltiples frentes, incluidos los ataques en Beirut, cuando el conflicto entra en su quinta semana. Al mismo tiempo, países como China y Pakistán están presionando para que se produzca un alto el fuego inmediato y se reanuden los esfuerzos diplomáticos.
El aumento de los precios del petróleo y la creciente presión interna en Estados Unidos, por supuesto, también están añadiendo urgencia a los esfuerzos para poner fin a la guerra.