Gaijin Entertainment, un estudio con mucho recorrido enfocado en simuladores de guerra, lleva bastante tiempo dándole forma a Aces of Thunder. Las primeras imágenes y los primeros pantallazos parecían prometedores, sobre todo teniendo en cuenta trabajos previos del equipo, como IL-2 Sturmovik (2009) y War Thunder (2013). Ahora, la espera por fin ha terminado. Me he puesto las gafas de realidad virtual y he despegado montado en antiguos cazas en busca de la gloria.
Aces of Thunder no te hace perder el tiempo con secuencias introductorias innecesarias. Al dejar atrás la pantalla con los logos de la desarrolladora, te lanza de lleno a un aeródromo soleado, situándote en frente de un magnífico avión. Te dan un cuaderno de bitácora que te ofrece un gran abanico de misiones, que van desde combates aéreos y bombardeos hasta vuelos de navegación y escenarios de supervivencia en distintos aviones. Cuando eliges una, pasas directamente a estar en la cabina luchando contra oponentes de inteligencia artificial o contra pilotos humanos en el modo online.
Sin embargo, saltarse la introducción significa también saltarse los tutoriales. Los resúmenes de cada misión muestran una lista con los pasos que hace falta cumplir para completarla, por ejemplo: "vuela hasta la estación de tren y bombardea a todos los trenes". Pero, sin un mapa, incluso para encontrar la ciudad adecuada desde el aire hace falta entrecerrar mucho los ojos y tener mucha suerte, imagínate para encontrar la propia estación. Y todo esto sin pensar en el reto que supone pilotar un avión de combate de 80 años sin ningún tipo de guía.
No tengo nada en contra de los simuladores realistas, pero Aces of Thunder tampoco se compromete a serlo del todo. No hay instrucciones sobre cómo manejar en detalle la cabina, aunque muchos de los botones e interruptores solo están de decoración. Puedes agarrar algunas palancas, pero al tirar de ellas no ocurre nada, a pesar de que el juego apunta hacia algunas acciones como recoger el tren de aterrizaje. Pasarás buena parte de tu primera partida únicamente adivinando qué funciona y qué no, cosa que, sin duda, le resta diversión a la experiencia.
Lo que viene a ser el vuelo se basa en lo más esencial: dirigir, acelerar y disparar. El avión se controla de manera realista gracias a los mandos Sense, y puedes toquetear la cabina con tus manos virtuales. Si cambias al modo DualSense, obtienes una sensación más parecida a un juego arcade tradicional. Las funciones básicas son las mismas, pero aunque uses el modo DualSense para navegar entre menús, el sistema te pide que mantengas los mandos Sense conectados, lo cual resulta extraño. Huele a producción con prisas y a falta de testeo, y, en la práctica, resulta torpe y frustrante.

El modo de vuelo resulta convincente y realista, aunque está a años luz del Microsoft Flight Simulator y su autenticidad. Los motores de los mandos Sense no ofrecen retroalimentación háptica, y es una pena, pero los aviones responden de manera inmediata y muy realista a tus movimientos. El resultado de los combates depende enormemente de tus habilidades como piloto. Gracias al realismo de las aeronaves, la atmósfera te envuelve cada vez más conforme las batallas se intensifican, observas cómo las balas pasan rozando la cabina y ves a las naves enemigas explotando a lo lejos.
El mundo de Aces of Thunder es muy rico y detallado. La distancia de dibujado es lo suficientemente amplia para que se vean los árboles, los edificios y el terreno desde bastante lejos. En el primer plano, las limitaciones de la realidad virtual se notan en texturas difuminadas y modelos simples, pero el entorno sigue resultando animado y su diseño es estiloso. Las aeronaves están diseñadas de forma increíblemente precisa, tanto por dentro como por fuera, y parte del encanto del título radica en explorar la gran variedad de aviones de guerra antiguos disponibles. El rendimiento en PlayStation 5 es impecable, con tiempos de carga mínimos. Aún así, a pesar de que la tasa de frames es estable, los vuelos a gran altitud en realidad virtual pueden causar náuseas por la rapidez con la que pasan por la pantalla los árboles y el terreno, así que puede que aquellos con estómagos sensibles quieran estar preparados con una bolsa, por lo que pueda pasar.
El diseño del audio es muy convincente. Los motores rugen y hacen temblar los oídos de manera muy auténtica, y cada avión tiene su propio sonido distintivo. El peso de las ametralladoras se nota golpe a golpe, volviendo más intenso el combate, algo que resulta muy satisfactorio. Los sonidos de ambiente, desde el aullido del viento hasta los crujidos y temblores de la nave, completan la ilusión de pilotar aviones de guerra de décadas de antigüedad. No recuerdo haber escuchado nada de música, o al menos nada que se me quedase grabado.
Aces of Thunder aterriza entre dos aguas: ser un simulador de vuelo profesional por todo lo alto y ser un juego simple de combates aéreos, y deja a los fans de ambos campos un poco insatisfechos. Su enfoque simplificado, sin ayuda externa ni tutoriales, te obliga a cogerle el truco sin saber nada mientras te atacan. Esto hace que la barrera del principio aumente y que el atractivo para los jugadores acostumbrados a experiencias de vuelo más sencillas disminuya. Por otro lado, como solo una parte de los interruptores de la cabina son funcionales, los fans acérrimos de los simuladores seguramente se queden con Microsoft Flight Simulator. Aun así, la mezcla de gráficos pulidos, diseño detallado y sonido auténtico hace que el combate aéreo sea emocionante, con el viento aullando en tus oídos mientras tus disparos destrozan a los cazas enemigos bajo el cielo azul. Experiencias como esta son tan poco comunes que vale la pena subir a la cabina, siempre y cuando tu estómago pueda soportar las turbulencias.