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Análisis de Absolum

Guard Crush consolida su estatus como los reyes de los beat-em-ups con un nuevo estándar para el género.

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Quedan pocos géneros que no hayan sido transformados a un "roguelike". El póker, los juegos de estrategia táctica o incluso las máquinas tragaperras han pasado por ahí, igual que los juegos de desplazamiento lateral clásicos o las versiones twin-stick shooters. Ahora, tras algunos experimentos provisionales (como el DLC de Streets of Rage 4), los beat 'em up también han tenido un éxito claro. El género se presta especialmente a ello, ya que creció en sintonía con ese inconfundible olor a fritanga de los recreativos, aquellos templos insaciables que siempre pedían una moneda más para ver si mis amigos y yo lográbamos avanzar un poco más.

El co-desarrollador de Streets of Rage 4, Guard Crush, parece haber pensado exactamente lo mismo. Por eso se ha aliado con el estudio de animación Supamonks y con DotEmu, editorial francesa especializada en resucitar clásicos, para crear un beat 'em up tradicional con una estructura roguelike como giro exótico. Un planteamiento que ya sería interesante de por sí tratándose de uno de los abanderados del género, pero las sorpresas no acaban ahí. En lugar de recurrir a una franquicia ya conocida, Guard Crush y compañía han decidido crear un universo de fantasía original por completo, con una mitología tan rica que sorprende. No es lo habitual en el género, aunque Golden Axe ya demostró en su día que la mezcla funciona.

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Por suerte, lo más interesante de Absolum no es esta combinación ecléctica de géneros. Lo que realmente me atrapó fue la suavidad y expresividad de su animación, la paleta cromática amplia pero bien medida y unos escenarios épicos. El juego parece salido de un cómic con gráficos molones o de unos dibujos animados. Cada nueva zona o cada visita a una ya conocida (sí, lo harás más de una vez) es un auténtico placer estético.

Pero, como indica la etiqueta beat 'em up, aquí no has venido a dar un paseo, sino a pelear. Y lo cierto es que se siente tan bien como lucen los bosques idílicos, los pantanos húmedos o los cráteres cataclísmicos que sirven de fondo a las peleas. Absolum captura a la perfección esa contundencia que define a los mejores del género. Cada puñetazo, bastonazo o tajo se sienten contundentes gracias a las animaciones vivas y reactivas, y a unos efectos de sonido precisos que redondean la inmersión antes de que Guard Crush remate con detallitos extras, como ralentizar la acción cuando rompes a un jefe o cae el último enemigo de una oleada.

Los controles son simples, faltaría más: ataque ligero, ataque fuerte, movimiento de equivar que puede convertirse en esprint, salto combinable con golpes, ataque especial que consume maná y, por supuesto, un ataque definitivo que solo puedes usar en contadas ocasiones. Hay combos, pero pocos y no permanentes. La idea en este juego es otra: construir tu personaje de forma rápida y cambiante, típica de un roguelike, a medida que avanza la partida. Al principio, mi compañero de cooperativo y yo estábamos decepcionados por lo limitadas que parecían las opciones de personalización... hasta que entendimos que Absolum tarda un poco en mostrar las opciones que realmente tiene. En sintonía con su ambientación fantástica, el juego utiliza elementos como fuego, agua, rayo, viento y otros más esotéricos, pero no puedes elegir mejoras de rayo hasta que encuentras el llamado "ritual del rayo". Por eso, al principio, el juego te ofrece siempre los mismos elementos, lo que puede volverse monótono, en especial si vienes de Hades 2, que ofrece variedad desde el segundo uno. Tampoco ayuda que dentro de cada elemento la variedad no sea mucho mayor.

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Si notas que todo empieza a repetirse, no te desanimes porque el juego acaba recompensando tu constancia. De repente, ya manejas 5 o 6 elementos distintos y, al inicio del segundo bioma, aparece un PNJ que te permite combinarlos y potenciarlos. Es entonces cuando el sistema empieza a volverse realmente divertido y flexible, hasta el punto de permitirte sinergias capaces de romper el juego por la mitad. Es un placer jugarlo, aunque sigo pensando que Absolum habría ganado soltando un poco antes las riendas de su creación de build.

Las mejoras permanentes tampoco son su apartado más brillante. Se presentan en tres categorías y afectan a tu personaje, su repertorio de movimientos o moveset y las mejoras que pueden aparecer en las partidas. Las primeras incluyen ventajas como resucitar tras morir o mejorar los golpes críticos, el moveset añade ataques especiales nuevos y las últimas aportan variedad a las partidas. El problema no es la cantidad, sino lo simplificado del sistema. Siempre se trata de añadir algo, sin decisiones difíciles, como en Hades 2, donde mejorar un aspecto implica sacrificar otro. Además, las tres monedas necesarias para desbloquear estas mejoras se obtienen casi de forma automática. Se percibe como que avanzar es fácil y subir de poder es satisfactorio, pero el proceso resulta poco emocionante.

Lo mismo ocurre con el menú inicial. Es precioso, con vistas sobresalientes de Talamh, pero los PNJ apenas tienen nada interesante que decir. Más allá de las mejoras, volver al inicio rara vez aporta novedades, un problema que también arrastraba el Rogue Prince of Persia de Evil Empire.

Sin embargo, la cosa cambia por completo cuando sales a derrotar al rey sol Azra, que ha esclavizado Talamh desde lo alto de su torre en la capital. Igual que Dead Cells y el Rogue Prince of Persia, Absolum utiliza un sistema de rutas ramificadas. El primer mundo, Grandery, ofrece un número impresionante de caminos que culminan en el primer gran jefe, el formidable (y maravillosamente animado) rey esqueleto Underking. Estas rutas se desbloquean mediante misiones secundarias y ayudan a construir un retrato sorprendentemente profundo del mundo, aunque la narrativa principal rara vez se aleja de los tópicos más clásicos.

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Al principio, me decepcionó un poco el segundo mundo: parecía demasiado limitado. Hasta que, tras varios intentos, descubrí que el juego te permite seleccionar un mundo distinto por completo, con sus propios jefes, misiones secundarias y una identidad visual totalmente única.

Gracias a esto, Absolum consigue mantenerse fresco partida tras partida, incluso aunque la elaboración artesanal de sus escenarios limite la parte procedimental a la que Guard Crush puede recurrir. A ello se suman cuatro personajes jugables bien diferenciados, cada uno con su historia personal. Y, a diferencia del Rogue Prince of Persia, donde la sensación de misión principal pesaba demasiado, aquí la estructura invita a una exploración más libre, más curiosa, más basada en el deseo de descubrir qué guarda este hermoso mundo. No está nada mal para un humilde beat 'em up.

En conjunto, Absolum quizá no alcance el nivel del otro gran roguelike de acción del año, Hades 2. Pero, sinceramente, me lo he pasado incluso mejor machacando al Sun King Azra que recuperando la casa de mi padre. Es probable que haya sido por la mezcla de géneros de Absolum que se siente fresca, mientras que Hades 2 pisa terreno más conocido. Y adoro también su combate contundente y su mundo inesperadamente profundo, presentado con un talento visual excepcional. Es, en definitiva, una de las grandes sorpresas positivas del año.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Un mundo increíblemente bello. Animaciones vívidas. Combate crujiente. Mucha variedad en las carreras.
-
La progresión es a la vez demasiado lenta y demasiado rápida. La narración directa adolece de demasiado poco diálogo con los PNJ.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Ketil Skotte

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