Análisis de Dragon Quest VII Reimagined
Modernizando el combate y la progresión y con un remake visual y gráfico en toda regla, la séptima entrega de Dragon Quest ahora está en su mejor forma.
A estas alturas no debe quedar un solo jugador sobre la tierra que no conozca Dragon Quest, tanto por relevancia en el género JRPG (que prácticamente fue fundado por él) como por su estela, que tantas otras series de enorme éxito han seguido desde sus primeros compases. Final Fantasy, Shin Megami Tensei, Persona, la serie 'Trails', todos los 'Tales of'... nada de eso existiría tal y como lo conocemos de no haber dado el primer paso la obra de Enix de la mano Yuji Horii. Y, sin embargo, como bien apuntó mi compañero Ben cuando pudo probar este Dragon Quest VII Reimagined por primera vez el año pasado, parece que la serie se ha quedado a un lado, más centrada ahora en revivir las glorias del pasado que en afrontar el presente.
Dragon Quest XII todavía está un poco lejos, y el balón de oxígeno que ofrecía la fórmula HD-2D, aunque encantadora, no iba a permitir repetir el éxito de forma indefinida. No, si quieres que una serie con unas bases tan rígidas como la de Dragon Quest, que apenas han variado en 40 años, tienes que arriesgar un poco más... ¿Y es eso lo que hace Dragon Quest VII: Reimagined?
Respuesta corta: Sí y no. Dragon Quest VII Reimagined es una revisión moderadamente nueva de Dragon Quest VII (PlayStation, 2000), aprovechando el enfoque de la versión de 2013 publicada para Nintendo 3DS, Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado. Esto quiere decir que, aunque se ha mantenido la esencia principal del viaje del Héroe y sus amigos por el continente insular viajando por el tiempo entre el pasado y el presente, se ha llevado a cabo un remake gráfico y visual completo, aprovechando cierta guía de esa versión de 3DS.
Un rediseño visual con el que, personalmente, no me sentía del todo cómodo cuando lo vi anunciado por primera vez, pero al que solo le hizo falta un par de horas para convencerme de que ha sido una elección correcta. El pulido diseño de escenarios al estilo de dioramas y de personajes en 3D, manteniendo los diseños originales de Akira Toriyama, son un acierto y hacen la inmersión en su historia mucho mejor que con los hieráticos, aunque encantadores, monigotes de la trilogía de Erdrick HD-2D.
Y hablando de la historia, el título de 'Reimagined' no está ahí solo por lo visual. Una de las principales quejas que hubo con la narrativa de Dragon Quest VII en sus anteriores versiones era que la progresión y la historia terminaban por hacerse realmente tediosas y pesadas, ya que el título exigía un farmeo constante de experiencia y combate contra monstruos que caía rápidamente en la monotonía, por no hablar de que la partida se iba, si eras lo suficientemente tenaz para llegar hasta los créditos, por encima de las 100 horas, quizá incluso muchas más. Ahora se ha rediseñado la aventura, manteniendo ese viaje por el mar en busca de las tablillas místicas que permiten restaurar el mundo y hacer emerger las islas del océano, pero retocando o incluso recortando ciertas partes menos esenciales.
Si ya jugaste a los anteriores, quizá notes que ahora el camino es ligeramente distinto, o que incluso ciertas islas ya no están ahí. Aunque ahora DQ VII Reimagined no será tan largo, sigue ofreciendo docenas de horas de partida, y ahora se disfruta mejor la experiencia.
También se agiliza, y para bien, el sistema de combate. Heredado de un diseño clásico de economía de recursos, la pantalla de combate sigue mostrándonos a nuestro grupo de aventureros de espaldas mientras tienen al enemigo o grupo de enemigos de frente. Las animaciones de ataques, monstruos y Destrezas (como se conoce ahora a los viejos Conjuros, o habilidades especiales) se han renovado, y también se ha añadido una capa más de sinergia entre enemigos diferentes en el mismo combate, de forma que se puedan ayudar entre ello o combinar sus fuerzas de forma más eficiente. Esto es, claro, si mantienes la dificultad en Normal o superiores, porque ahora también podrás seleccionar la dificultad del desafío o ajustarla a tu gusto. Honestamente, esto es muy de agradecer si solo quieres centrarte en la historia o en la exploración del mundo, en la Monstruopedia o si lo que necesitas es un desafío más elevado.
Lo que más he agradecido en el combate es, de nuevo, que se haya apostado por agilizar el proceso. Ya teníamos sistemas 'Turbo' para que las animaciones y las órdenes fuera más rápidas, reduciendo la velocidad de los encuentros, pero es que ahora también puedes personalizar tanto el estilo de lucha de los personajes, "programado" sus funciones en el grupo (por ejemplo, haciendo que se centren en el apoyo, o en atacar sin escatimar en Puntos Mágicos). También se ha ampliado las Vocaciones de cada personaje, que son como unas subclases para adaptar a tu gusto la función de cada personaje del grupo, y también para enfocar mejor su uso frente a los enemigos más poderosos. No te preocupes mucho por estos sistemas ahora mismo, porque para cuando tengas que hacer uso de ellos ya habrás avanzado tanto en la historia como en horas de juego de sobra como para conocer su funcionamiento.
Quizá ese sigue siendo mi pensamiento menos entusiasta con Dragon Quest VII Reimagined. Porque a pesar de agilizar los combates, de retocar la narrativa, de añadir atajos y afinar diseños de puzles y escenarios aquí y allá... sigo teniendo la sensación de que es un Dragon Quest bastante denso. Sus primeras horas se hacen un poco bola y tendrás la sensación de que la historia no avanza y te pierdes en diálogos y combates superfluos mientras correteas de aquí para allá buscando el siguiente punto de misión en el mapa. No es un fallo propio de esta versión, sino más bien parte de esa herencia antigua que tiene la serie con sus raíces y, quizá, con el imaginario de sus defensores más tradicionales. Por otro lado, veo aquí satisfecho un antiguo desliz con la versión de Nintendo 3DS que recibimos en Occidente, ya que ahora sí, por fin, tenemos las partituras de la banda sonora interpretada por orquesta y escrita y dirigida por el legendario Koichi Sugiyama.
Dragon Quest VII Reimagined ofrece al mismo tiempo un refrescante salto visual y técnico para aquellos que disfrutaron de entregas anteriores de la serie, como de un viaje diferente para esos veteranos que ya pasaron incontables horas surcando los mares de las versiones anteriores del juego. Conserva la pureza de un clásico y lo dota de un sabor y agilidad suficientes como para, al menos, merecer una oportunidad de cualquier amante del JRPG.

















