Análisis de Final Fantasy VII: Rebirth (Nintendo Switch 2)
No sabía si estaba preparado para volver a pasar por ello, pero la experiencia ha sido mucho más suave de lo que imaginaba.
Parece que al final me voy a ganar una reputación aquí como el reviewer en Gamereactor que repite juegos, ya que últimamente no he dejado de analizar ports, remasters y remakes de juegos que ya había completado anteriormente. Me pasó con Fallout 4, con Indiana Jones y el Gran Círculo, y ahora con Final Fantasy VII Rebirth, que ya jugué, amé, analicé aquí, y pensaba que había cerrado su capítulo en PlayStation 5, solo para volver a reencontrarme con él en Nintendo Switch 2. Con un juego tan grande como este, cuya partida supera fácilmente las 100 horas, la revisión no pasaba tanto por rememorar sus puntos fuertes o débiles en su narrativa y gameplay (aunque también tengo un par de reflexiones nuevas sobre ello) como por evaluar si este titánico juego de más de 100 GB de tamaño de archivo está a la altura de su nombre también en la consola de Nintendo.
Pasemos de momento a las partes menos bonitas de este FF VII Rebirth en Switch 2. El aliasing era algo que, evidentemente, podía ocurrir, siendo la potencia del hardware menor a la de otras versiones, pero tampoco ha sido algo dramático. Es decir, que hay que tener en cuenta que no vas a ver en el modo portátil la misma nitidez que verías en tu monitor o televisión 4K con una PS5. Si ya habías jugado a Final Fantasy VII Remake Intergrade en Switch 2, verás que aquí la solución con DLSS es idéntica, y aunque el juego "se note" más áspero en la pequeña pantalla portátil, en el Dock y en la televisión ofrece un salto notable.
Lo que sí vas a notar enseguida y para bien es que el rendimiento es prácticamente el mismo, ya sea en espacios cerrados como en las grandes secciones de mapa abierto que encontraremos desde Kalm hasta el Templo de los Ancianos. Incluso sin software de métricas, el juego parece ir clavado sin esfuerzo en los 30 fps, aprovechándose en momentos puntuales de la tecnología VRR para suavizar transiciones o agilizar en pantalla durante los combates. De todos modos, tampoco esperes una profundidad de campo y una densidad de entidades en pantalla como la que encontramos en PC, PS5 o Xbox. Hay popping, y no precisamente poco, tanto de NPC como de monstruos.
Pero salvando lo técnico, si esta es tu primera partida en Final Fantasy VII Rebirth, seguro que te quedas por todo lo demás. Habiendo dejado Midgar atrás (casi por completo), ahora es cuando el mundo de Gaia se siente libre para explorar. En esta segunda vuelta he aprovechado para disfrutar de mis actividades favoritas de Rebirth: Explorar cada rincón del mapa, buscar todas las materias, hacer los minijuegos de captura de chocobos y, por supuesto, revalidar mi título como maestro en Sangre de la Reina. En serio, Square Enix, hay que plantearse un spin-off en solitario para este juego de cartas.
También he aprovechado para intentar grindear (de nuevo, sin éxito) materiales suficientes como para mejorar mi equipo al máximo gracias a la habilidad de Síntesis. Más por falta de tiempo (si nunca has jugado a Rebirth, que sepas que tienes potencialmente juego para más de 100 horas, sin exagerar) que por ganas. Porque siempre hay algo que hacer, si no quieres correr hasta el desenlace y los créditos. Ayudar a los habitantes de un mundo que se siente mucho más vivo aquí que en 1997, mejorar tus puntuaciones en minijuegos en Costa del Sol o en Gold Saucer... y quizás incluso probar una "primera cita" diferente allí.
No entraré demasiado a comentar cosas sobre la historia principal del juego que, evidentemente, ya habrás notado que no es la misma que en el Final Fantasy VII original. Incluso con sus añadidos y sus cambios, los momentos clave siguen donde deben estar, aunque no sé si tendría fuerzas para volver a pasar por ciertas escenas que me siguen emocionando, ya sea en 32 bits como ahora en alta definición. También tiene la culpa, de nuevo, la espectacular banda sonora del equipo de sonido y tomando como base el trabajo de Nobuo Uematsu. En mi opinión, mucho mejor empleada ahora a lo largo de toda la partida que en los momentos puntuales donde brilló en Remake Intergrade.
Sea como fuere, mi opinión es que Final Fantasy VII Rebirth sigue siendo una absoluta bestia tanto en lo narrativo como en lo gráfico, y me maravilla que un juego de este tamaño y ambición quepa en una fina portátil como Switch 2 sin hacer concesiones críticas. Si llevarte a Cloud, Tifa, Aeris, Barret, Yuffie, Caith Sith y Red allá donde quieras prima más sobre algunas limitaciones técnicas, tienes aquí uno de los juegos más importantes de los últimos años por fin en Nintendo, y además una de las mejores entregas recientes de la franquicia Final Fantasy (si no la mejor) por fin en tus manos.














